Ejemplos ?
¡Oh, sí, mucho! -¿No le gustaban tus cabellos? -A ella sí -repuso Traddles-; pero su hermana mayor (la que es una belleza) no los podía tomar en serio.
A la señora Homais le gustaban mucho estos panecillos pesados, en forma de turbante, que se comen en la Cuaresma con mantequilla salada: última muestra de los alimentos góticos que se remonta tal vez al siglo de las cruzadas y de los cuales se llenaban antaño los robustos normandos, creyendo ver sobre la mesa, a la luz de las antorchas amarillas, entre los jarros de hipocrás y los gigantescos embutidos, cabezas de sarracenos que devorar.
A Max, menos artista que Fabio, sólo le gustaban las empresas difíciles; buscaba resistencias que vencer, virtudes que seducir, y concebía el amor como una partida de ajedrez, con jugadas largo tiempo meditadas, efectos asombrosos, sorpresas y estratagemas dignas de Polibio.
Las dos niñas sabían perfectamente que yo miraba hacia su palco; pero lo gracioso fue que al principio las miraba a ambas, pues me gustaban lo mismo; eran muy parecidas, como dos gotas, solo que una tenía la cara más cándida y la otra el respingo de la nariz le daba un aire de picardía saladísimo.
A lo cual dijo Loaysa que si ellas gustaban de oírle sin sobresalto del viejo, que él les daría unos polvos que le echasen en el vino, que le harían dormir con pesado sueño más tiempo del ordinario.
Como que no le gustaban las estrategias globalizadoras que empleaba y argumentaba que el método onomatopéyico era el mejor, pues con él habían aprendido a leer la mayoría de los mexicanos.
Poco después comía con mis antiguos correligionarios los progresistas en los Campos Elíseos, y también juré allí ante las lágrimas de Olózaga acabar con los unionistas, que ya no me gustaban, y con algo más si se ponía por delante.
No bromeaba; pero pudiendo más la vanidad que la prudencia, León protestó a pesar de todo. Además, sólo le gustaban las morenas. Le alabo el gusto dijo el farmacéutico; tienen más temperamento.
Para ciertas cosas, más vale no tener que tener que contar con los demás. El Dragón Había un hombre en China al que gustaban mucho las imágenes representando a dragones.
El curso del tiempo y el grado de civilización han hecho progresar este sentido, despertando en él nuevas perfecciones y despojándolo de su primitiva brutalidad. Los antiguos sólo gustaban de perfumes gruesos, ruidosos, aplastantes.
" Estos "perezosos" que "no se saben valer", llegaron aquí hace veinte años con las manos vacías, salvo pocas excepciones; lucharon contra el clima; dominaron la lengua extranjera; vivieron de su trabajo honrado, algunos en holgura, unos cuantos ricos, rara vez en la miseria; compraron o construyeron sus hogares; crearon familias y fortunas; gustaban del lujo, y trabajaban para él: no se les veía con frecuencia en las sendas oscuras de la vida: independientes, y bastándose a sí propios, no temían la competencia en aptitudes ni en actividad: miles se han vuelto a morir en su hogares: miles permanecen donde en las durezas de la vida han acabado por triunfar, sin la ayuda del idioma amigo, la comunidad religiosa ni la simpatía de raza.
Y despojado el estómago del peso que le oprimía, volví a la mesa, pero sin el consuelo de hacer comprender a aquella buena gente la impertinencia de sus mal entendidos obsequios. Mi tía, especialmente, achacaba el suceso, en tono de resentimiento, a que no me gustaban los guisos que ella misma había hecho.