Ejemplos ?
Erguíase inmaculada y heroica, como las santas ante las fieras del Circo. Yo insistí, con triste acento, gustando el placer doloroso y supremo del verdugo: -No, no fuisteis creída.
Esta justicia de Dios, que nos da la gracia sin méritos nuestros, no la conocen aquellos judíos que intentan establecer su justicia y por eso no están sujetos a la justicia de Dios, que es Cristo; en cuya justicia se halla mucha de la dulzura de Dios, por la cual dice el salmista: «Gustad y ved cuán dulce es el Señor.» Y en gustando de ella en esta peregrinación, no nos hartamos, antes si tenemos hambre y sed de ella para satisfacernos completamente después, cuando le viéremos, cómo es en sí y se cumpla lo que dice la Escritura: «Me hartaré cuando se me manifestare tu gloria.» Así declara Cristo la grande abundancia de su dulzura a los que esperan en Él.
Y torna a ver a la afligida presto y la halla menos triste y más bonita, y más le va gustando por supuesto: cada vez es más larga la visita: ella entre tanto con rubor honesto calla del pecho la amorosa cuita, mas la dicen sus ojos mal su grado, que son lenguas que nunca se han callado.
A Alicia no le estaba gustando tanta crítica, de forma que se puso a preguntarles cosas: --¿A vosotras no os da miedo estar plantadas aquí solas sin nadie que os cuide?
-Ahí dentro habrá un carca -pensó Chiripa, sin ánimo de ofender al clero, creyendo sinceramente que un carca valía tanto como un sacerdote. Le iba gustando aquello.
Primero se fue a trabajar con unos maestros, pero a el no le quedo gustando ese oficio y por último ofreció sus servicios como empleado en una posada.
—(¡Qué voz tan perfecta! Ese tono grave realza su extrañez. Me está gustando mucho. Mucho... ¿Cómo le haré para...?) —Creo que no está poniendo atención a mis palabras..
Pues, de tal enamorado, decidme si habréis dolor, pues que no tiene sabor entre todo lo criado; solo, sin forma y figura, sin hallar arrimo y pie, gustando allá un no sé qué que se halla por ventura.
-Si yo no digo que no, si lo que yo digo es lo que veo, y lo que yo veo es que tú por pasar el rato encomenzaste a jacerle cara a ese probe, y que te jacías peazos riéndote de él, y que aquello que encomenzó por groma va poniéndose de otras jechuras, y que te van gustando a ti los paliques con ese gachó y que ya no te da la risa en el gallillo cuando platicas con él, y, sobre to, que ya no mientas ni por casolidá al Carambola.
Tus ojos hermoso, Están todavía Mirando el camino Que lleva a Castilla; Y al amado ausente, Que cruel te olvida, En alas del viento Mil quejas envías. Gustando memorias, Soñando delicias, Que luego despierta Se tornan acíbar, Engañas las noches, Consumes los días, Y el dardo en tu pecho Más hondo se fija.
CAPITULO XXXIII Que sólo por medio de la Religión cristiana se pudo descubrir el engaño de los malignos espíritus que gustan del error en los hombres Por esta religión, verdadera y única, se pudo descubrir que los dioses de los gentiles eran sumamente impuros y unos obscenos demonios, que con ocasión de algunas personas difuntas, y so color de las criaturas humanas, procuraron los tuviesen por dioses, gustando con detestable y abominable soberbia de los honores casi divinos, que no eran otra cosa que un complejo de acciones criminales y nefandas, envidiando a los hombres la conversión a su verdadero Dios.
Y, lo que es peor, adiós sociedad, porque si toda mujer se creerá Adela, todo hombre se creerá Antony, achacará a injusticia de la sociedad cuanto se oponga a sus apetitos brutales, que encontrará naturales; en gustando de una mujer, dirá: Yo tengo una pasión irresistible que es más fuerte que yo; y convencido de antemano de que no puede vencerla, no la vencerá, porque no pondrá siquiera los medios; creído de que la sociedad es injusta, y de que cierra la puerta a la industria y al talento que no nace ya algo, no será nunca nada, porque desistirá de poner los medios para serlo.