Ejemplos ?
En el camino dijo don Antonio a don Juan que él había prometido a aquella señora que no la dejaría ver de nadie, ni entraría en aquel aposento sino él solo, en tanto que ella no gustase de otra cosa.
Aquel mismo día dijo el cadí a Halima que cuando quisiese podría irse a casa de sus padres a holgarse con ellos los días que gustase.
uiero suponer que el caballo del carretero era el más perezoso del mundo, pues caminaba muy despacio y con la cabeza baja, como si le gustase hacer esperar a la gente a quien llevaba los encargos.
¿Quién no ha hecho versos, quién no ha creído en alguna mujer, quién no se ha dado malos ratos algún día por ella, quién no ha prestado dinero, quién no lo ha debido, quién no ha abandonado alguna cosa que le importase por otra que le gustase?
La gente era el único y supremo poder final, y su voluntad era absoluta." "Si, entonces, a la mayoría no le gustase un acuerdo existente, o pensase que ello era para su conveniencia, ¿podían cambiarlo tan radicalmente como quisiesen?" "Ciertamente; la mayoría popular podía hacer cualquier cosa si era lo suficientemente amplia y con la suficiente determinación." "¿Y la mayoría, entiendo, eran los pobres, no los ricos--los únicos a los que les tocaba la parte mala de las desigualdades que prevalecían?.
Les metí el diente; estaban tan en sazón, que me supieron a gloria, y quedé animado a seguir cogiendo con disimulo toda fruta que me gustase, aunque procediese de cercado ajeno.
No es extraño, pues, que Samaniego, con sus aficiones literarias y su amor a lo apacible, honrado y hermoso, gustase de pasar largas temporadas en Marquina, dejando a su hacendosa y varonil mujer el cuidado de la casa y cuantiosos bienes que tenía en Bilbao y sus cercanías, tanto más, cuanto que su mujer estaba siempre en sus glorias con el tráfago de criados e inquilinos.
Parecía vacilar y no saber a quien dirigir el primer saludo, cuando fijó la mirada en el caballo del gaucho, y se quiso abalanzar. Un tiro de Winchester lo hizo parar, y volvió al juncal como si no le gustase ya el juego.
Caín tampoco hubiera consentido en la separación, en pasear sin el amigo; pero no cedía porque estaba seguro de que cedería el compinche; y por eso iba sonriendo: no porque le gustase oír la tos del otro.
A esto añadió que yo la sazonase, diciéndole cuán bien se hallaría, y lo que más me gustase para atraerla a nuestro intento, que en saliendo de allí, estuviese segura que cumpliría con su obligación, ¡Ah, falso, y cómo me engañó en esto como en lo demás!
Se desconocen los motivos de esta conducta. Puede que deseasen evitar una monarquía hereditaria, o que no les gustase Alí, o ambas razones a la vez.
Por eso se ha definido su toreo como «anticombativo»: se negaba a la lucha contra el toro, a la espera de que le gustase un toro para expresar su arte, camino que luego transitaron figuras geniales y «anticombativas» como Curro Romero o Rafael de Paula.