héroe


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Sinónimos para héroe

protagonista

Ejemplos ?
(1986) El hablador (1987) Elogio de la madrastra (1988) Lituma en los Andes (1993), Premio Planeta Los cuadernos de don Rigoberto (1997) La Fiesta del Chivo (2000) El paraíso en la otra esquina (2003) Travesuras de la niña mala (2006) El sueño del celta (2010) El héroe discreto (2013) = La huida del Inca (1952) La señorita de Tacna (1981) Kathie y el hipopótamo (1983) La Chunga (1986) El loco de los balcones (1993) Ojos bonitos...
De Wyoming, en cambio, no sabemos lo que podíamos haber visto, cuando apenas en el comienzo de su breve y fantástica carrera creó—como contraste con el empalagoso héroe actual— el tipo del varón rudo, áspero, feo, negligente y cuanto se quiera, pero hombre de la cabeza a los pies, por la sobriedad, el empuje y el carácter distintivos del sexo.Hart prosiguió actuando, y ya lo hemos visto.
Porque si hay alguien de quien un amante no quisiera ser visto arrojando al suelo sus armas o abandonando sus filas, es el que ama; preferiría morir mil veces antes que abandonar en el peligro a su bienamado y dejarle sin auxilio, porque no hay hombre tan cobarde a quien Amor no infunda el mayor valor y no lo convierta en un héroe.
¿Quién se ha preocupado por nuestra desolación, si ellos mismos se encuentran abismados? ¡Nadie ha sido héroe! No hay grandes hombres ni mujeres en los telares de la historia, sólo costureras tarántulas para su gulas de poder y oro...¿Y los sabios?
XXVI.- Considérate muy lejos del ideal que se persigue si la miseria o el hombre de tu prójimo no te hieren. XXVII.-Si te entusiasma morir como héroe, considera que la Patria, más que muertes necesita vidas victoriosas.
-continuó diciendo, o más bien tartamudeando, aquel héroe de cien combates, de quien tanto se prendó la joven madrileña al verlo revolverse como un león entre cientos de balas-.
Envidiable reputación tenía aquel facultativo, y justificólo de nuevo en la rápida y feliz primera cura que hizo a nuestro héroe, restañando la sangre de sus heridas con medicinas caseras, y reduciéndole y entablillándole la fractura de la pierna sin más auxiliares que las tres mujeres.
Sus congéneres, los demás pavos, estaban en igual caso, y, sin meterse en más averiguaciones, picaban el grano, devoraban el cocimiento de salvado, glugluteaban satisfechos, hacían la rueda, cortejaban a las pavas y dormían sueños largos, en la tibieza del cobijadero que les abrigaba de noche. Nuestro héroe, dotado ya de la facultad de comprender, comprendió que los demás pavos eran felices.
Serían las tres y media de la mañana cuando nuestro caviloso héroe, que no dormía, oyó que doña Teresa respiraba con voz entrecortada y sorda.
Y si bien nuestro héroe, con entendimiento y todo, no podía hablar, ni preguntar qué pasaría cuando la Navidad llegase, bien se le alcanzaba que cosa buena no podía ser.
Queda todavía por ver la fiera lucha que hubieron de entablar sus almas, cuando el fundente del dolor perdió fuerza y virtud, y alzaron otra vez la cabeza los caracteres respectivos con su fatalidad individual; las leyes sociales, con sus inflexibles preceptos, y el inveterado egoísmo de nuestro héroe, con sus tendencias antisociales.
Y en lo redulce de la voz de su comadre estaba pensando nuestro héroe, cuando, interrumpiendo bruscamente el curso de su pensamiento y deteniéndose delante de él, díjole la tía Candela, la encargada de ayudar en sus quehaceres domésticos a su comadre, la hermosísima Rosario: -Oiga usté, señó Joseíto, ¿se ha dío ya mi amo er Carabina?