hablilla


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Sinónimos para hablilla

Sinónimos para hablilla

habladuría

Sinónimos

Ejemplos ?
9 No quieras admirarte de por qué razón debajo de ti mujer ninguna Rufo, quiere su tierno muslo poner, no si a ella la titubees con el regalo de un raro vestido o con las delicias de una perlucidilla piedra. Te perjudica cierta mala hablilla en la que de ti se cuenta que bajo el valle de tus sobacos un bravo cabrío habita.
Por cierto que, inútilmente quisieron manos profanas y luego muchos devotos, a la primer campanada de la oración de la tarde, encender aquella lámpara; siendo hablilla entre comadres y escándalo de beatas que al ir a prender la mecha la pajuela se apagaba.
Además, Fitero entonces era de Castilla y no de Navarra. Para nuestro asunto importa poco esta hablilla, puesto que el cadáver fué traído á Huerta, y, esto no lo negaban los de Fitero.
Dicen también, y lo creo, »que hechizado al rey tenía, y aún añaden ...» «No debemos -dijo, grave, el religioso- dar a hablilla tal acceso.» La ventera, que hasta entonces se estuvo callada al fuego, con la mano en la mejilla mostrando gran sentimiento, y que era, aunque no muy verde, fresca y limpia con extremo, abultada de pechera y con grandes ojos negros, saltó súbita: «Envidiosos que no sirven, ni por pienso, para descalzarle han sido los que en trance tal le han puesto.» Díjole el marido: «Calla.» Y ella respondió: «No quiero...
Dinos, vamos, a nos, por qué razón, mudada, se dice que contra tu dueño abandonaste tu vieja lealtad.” “No –así a Cecilio yo plazca, al que entregada ahora he sido– culpa mía es, aunque dícese que es mía, 10 ni que pecado he yo, nadie capaz es de decir, algo verdaderamente, aun si del pueblo la vana hablilla lo hace, el cual, por donde quiera que algo se halla no bien hecho a mí todos claman: ‘Puerta, culpa tuya es’.” “No aquesto bastante es que con una palabra tú lo digas, 15 sino haz que cualquiera lo sienta y vea.” “Cómo puedo.
La casa de las penas continuó con su mala fama hasta que el propietario tuvo a bien darla gratis por cinco años a un francés, hombre de pelo en pecho, quien probablemente les metió el resuello a los duendes, porque de entonces acá no han vuelto a asustar a nadie. Pero como toda hablilla es hija de algo, he aquí la verídica historia que hemos alcanzado a saber.
El Lemnio al punto sus puertas marfileñas abrió 185 y admitió a los dioses; ellos yacían enlazados indecentemente, y algunos de entre los dioses no tristes desea así hacerse indecente... Los altísimos rieron y largo tiempo ésta fue conocidísima hablilla en todo el cielo.