hacha


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  • sustantivo

Sinónimos para hacha

antorcha

Sinónimos

segur

Sinónimos

Sinónimos para hacha

as

Sinónimos

Ejemplos ?
Se precipitó hacia allí y encontró una joven secuestrada por el monstruo que intentaba llevársela. Se lanzó y de un golpe de hacha destrozó los riñones del animal y le hizo una gran herida.
l Color que Callo del Cielo Al Oeste de Arkham las colinas se yerguen selváticas, y hay valles con profundos bosques en los cuales no ha resonado nunca el ruido de un hacha.
El día 14 Hitler llamó a Hacha, Presidente de la República checa, ya amputada, a Berlín, para obligarlo a aceptar la subyugación de su país al Führer, quien se constituyó en "protector" de la Bohemia y Moravia, las dos únicas provincias a que se redujo el sacrificado país checo.
Entonces ordenaron a un animal llamado Paloma Torcaz; habiéndola hecho subir a un gran tronco, Maestro Mago, Brujito, le dijeron: “Mira cuando nuestra abuela venga a darnos nuestro alimento; arrulla luego que llegue, arrulla y cogeremos el azadón, el hacha”.
Vicente Hernández. Por otro lado, vibra el hacha en el aire. Cae el filo, bajo el impulso de los fuertes brazos, sobre el árbol tranquilo que se despierta y cruje a los hachazos; mientras se amarra al tronco la bejuquería, y el árbol vacilante, herido mortalmente se desploma.
Esto era, que ínter el carnicero en un grupo descuartizaba a golpe de hacha, colgaba en otro los cuartos en los ganchos a su carreta, despellejaba en éste, sacaba el sebo en aquél, de entre la chusma que ojeaba y aguardaba la presa de achura salía de cuando en cuando una mugrienta mano a dar un tarazón con el cuchillo al sebo o a los cuartos de la res, lo que originaba gritos y explosión de cólera del carnicero y el continuo hervidero de los grupos, dichos y gritería descompasada de los muchachos.
Dióle el tirón el enlazador sentando su caballo, desprendió el lazo del asta, crujió por el aire un áspero zumbido y al mismo tiempo se vio rodar desde lo alto de una horqueta del corral, como si un golpe de hacha la hubiese dividido a cercén, una cabeza de niño cuyo tronco permaneció inmóvil sobre su caballo de palo, lanzando por cada arteria un largo chorro de sangre.
Vino el criado, y con un hacha cortó el árbol a pedazos, formando con ellos un montón de leña, que pronto ardió con clara llama bajo el gran caldero.
No faltaba más. Eso se saca uno por visitar a los viejos amigos. - ¡Qué amigos ni que ojo de hacha! ¡Usté es un briago de marca! ¡No quiero que me ande sonsacando a mi Juan!
Paloma Torcaz arrulló. Al instante vinieron, el uno a tomar el azadón, el otro a tornar el hacha. Habiéndose envuelto la cabeza, el uno se cubrió falazmente de tierra las manos, ensuciándose el rostro lo mismo, como un verdadero labrador; el otro se cubrió falazmente de astillas de madera la cabeza, como si verdaderamente hubiera podado, carpinteado.
Recomenzó, automáticamente, sus días de obraje: silenciosos mates al levantarse, de noche aún, que se sucedían sin desprender la mano de la pava; la exploración en descubierta de madera, el desayuno a las ocho; harina, charque y grasa; el hacha luego, a busto descubierto, cuyo sudor arrastraba tábanos, barigüís y mosquitos; después, el almuerzo -esta vez porotos y maíz flotante en la inevitable grasa-, para concluir de noche, tras nueva lucha con las piezas de 8 por 30, con el yopará de mediodía.
Matasiete era hombre de pocas palabras y de mucha acción. Tratándose de violencia, de agilidad, de destreza en el hacha, el cuchillo o el caballo, no hablaba y obraba.