hambriento


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  • sustantivo

Sinónimos para hambriento

famélico

deseoso

Ejemplos ?
Tú no sabes, Clori, qué escarmiento guarda Jove al mortal ingrato y duro; hay destinado sólo a su tormento en el lóbrego Averno un antro oscuro; en su carne cebado, un buitre hambriento le despedaza con el pico impuro, y el corazón viviente devorado padece a cada instante renovado.
El asno, sin embargo, muy confuso, prorrumpió: "Yo me acuso que al pasar por un trigo este verano, yo hambriento, él lozano, sin guarda ni testigo, caí en la tentación, comí del trigo".
El diablo del enjalma maldita la cosa tenía dentro de sí, que puesto sobre el cañizo todas las cañas se señalaban y parecían a lo proprio entrecuesto de flaquísimo puerco; y sobre aquel hambriento colchón un alfamar del mesmo jaez, del cual el color yo no pude alcanzar.
Pero al otro día, Juan bajó al patio de la casa, no como trabajador hambriento que desciende de su cuchitril encorvando los hombros en actitud de bestia resignada a sufrir la carga que le echan encima, no como borracho que despierta y guiña los ojos para acostumbrarse a la luz, y desentumece su lengua con chasquido ronco, y se pasa la mano por la frente para alejar de ella la neblina embrutecedora del alcohol; bajó como pudiera hacerlo Dios de la altura en un rapto de benevolencia caprichosa, sereno, impasible, majestuoso, mirando a la gente con desdén compasivo y escuchando sus frases con gesto protector y solemne...
Donde sobre la arena ve estampada la fresca huella, el caminar dirige, sin que consienta Amor que pare a nada hasta que llega a aquel cubil que os dije; donde a nosotros la mortal llegada del Orco con gran miedo nos aflige; creyendo a cada ruido, de consuno, que vuelva hambriento a devorar a alguno.
-Que esta cebra cobriza se haga microbio acróbata. -Que este cráneo hambriento abra sus ojos en cruz. El librito narraba muchos cuentos trabalingüísticos y en su introducción decía que como unos bravucones libreros no querían vender las increíbles obras de la brujita escritora y le cobraban comisiones muy caras para hacerlo, la brujilla un día puso crema de crisantemo en un broche para embrujarlos con un brebaje y los embruteció con sus fórmulas embrujadoras.
Queréis que el Gobierno os libre de la tiranía y os salve de la miseria … ¡Inocentes! ¿Cuándo se ha visto que el Gobierno dé pan al hambriento y libertad al esclavo?
Tú, el hombre de las estepas, sonámbulo de sufrimiento, nacido ilota y hambriento, al fuego del odio huido, hombre que estabas dormido bajo una tapa de plomo, hombre de las nieves del zar, mira al cielo azul, canta, piensa; mujik redento, escucha cómo en tu rancho, en la pampa inmensa, murmura alegre el samovar.
La menos terrible de sus visiones era el hijo hambriento, calado, enfangado, ardiendo en calentura, temblando de fiebre, sordo del estrépito del cañón, loco, aullando...
Si a un caballo hambriento se le abre la llanura, la llanura pastosa y fragante, el caballo se echará sobre el pasto, y se hundirá en el pasto hasta la cruz, y morderá furioso a quien le estorbe.
todo estaría bien si a su claridad hallase pan el hambriento y abrigo el que tirita de frío; pero, desgraciadamente, la tan decantada luz sólo sirve para hacer más patentes la miseria y la opulencia, y más insoportable para el pobre este eterno contraste...
Caridad y voluntad no faltan allí nunca. Sólo que Jacobo ni por ésas salía de hambriento. Lo que él soñaba era un hartazgo, hasta saciarse; una comilona a discreción, mucha carne, vino, pasteles de postre...