heroína


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  • sustantivo

Sinónimos para heroína

caballo

Sinónimos

Ejemplos ?
Así se verifica en la Princesa de Askoff Heroína ilustre, la qual después de haber manifestado a las tropas Rusas su espíritu marcial, sabe como otra Minerva todas las ciencias, y por ello y por su numen Poético, la ha elegido su Soberano para cabeza y Presidenta de la Academia Real de las Ciencias de Petersburgo.
Baste decir que en él estaba sentado, con corona y cetro, un joven Rey hermosísimo, rubio como las candelas, gracioso, robusto y alegre, el cual apenas vio entrar a nuestra heroína cordobesa cuando descendió del trono y casi con lágrimas de alegría...
Era un relato bien calculado para conmover la compasión de una chica romántica, y el hecho de que la sangre de la infortunada heroína corría por sus venas naturalmente elevó el interés de Edith en ello.
Era esta el arma con que acostumbraban salir al campo todos los hacendados. Así prevenida, nuestra heroína se colocó en acecho tras de la puerta.
Y un día tras otro se susurraba que el beneficio sería un acontecimiento sin igual; que ni la Nilson, ni la Sembrich, ni la Patti, con quien comparábamos a nuestra heroína, podrían jactarse de haber recogido, en su larga carrera de triunfos, homenaje más brillante y fastuoso...
Por la diversidad de su humor, alternativamente místico o alegre, charlatán, taciturno, exaltado o indolente, ella iba despertando en él mil deseos evocando instintos o reminiscencias. Era la enamorada de todas las novelas, la heroína de todos los dramas, la vaga «ella» de todos los libros de versos.
Digo el remedio porque el placer comprado me repugna como una droga nauseabunda y no está en Londres ninguna de las dos amigas inglesas que me darían una noche de caricias, ni aquella aristocrática Lady Vivian encontrada en Berlín hace un año, tan fresca y tan dulce y tan loca y tan ardiente; ni la otra, Fanny Green, la profesional a quien tuve tres semanas en Roma, hace cuatro años, estúpida como una campesina ignorante y sentimental como una heroína de Richardson, pero insuperablemente hermosa.
Adelaida, esposa de Durcet e hija del presidente; es una linda muñeca, tiene veinte años, es rubia, con los ojos muy tiernos y de un azul vivo, tiene todo el aspecto de una heroína de novela.
Esta heroína vivía en la calle Soli, en un apartamento muy limpio del primer piso, que compartía con seis señoritas entre dieciséis y veintidós años, todas muy lozanas y lindas.
Luego se durmió un rato, y, llegada la hora de los relatos, fueron a escuchar a la amable Duelos, quien prosiguió su narración de la manera siguiente: Había habido algunos cambios en la casa de madame Guérin —dijo nuestra heroína—.
Aquí no hay lugar para penas de esa índole y aunque se hundiese toda la naturaleza no lanzaríamos ni un solo suspiro; dejemos las lágrimas para los imbéciles y los niños, pero que jamás mancillen las mejillas de una mujer razonable y que estimamos. Después de oír estas palabras nuestra heroína se contuvo y pronto reanudó su relato.
14 de abril Ayer saltó otro edificio destrozado por una bomba explosiva, y la concurrencia mundana aplaudió en un teatro del bulevar hasta lastimarse las manos, La Casa de Muñecas, de Ibsen, una comedia al modo nuevo, en que la heroína, Nora, una mujercilla común y corriente, con una alma de eso que se usa, abandona marido, hijos y relaciones para ir a cumplir los deberes que tiene consigo misma, con un yo que no conoce y que se siente nacer en una noche como hongo que brota y crece en breve espacio de tiempo.