Ejemplos ?
Desde el tiempo que nos ha tocado vivir es preciso honrar los retos; tantos sacrificios no pueden ser en vano, hacerlos carne y sangre de la vida nueva tiene que seguir siendo el horizonte que nos llama y desafía.
Esos pide el vasallaje, y esotros debo al valor. GARCIA. Como rey sabéis honrar. PRINCIPE. Alzad, Alarcón, del suelo, que en el suelo no ha de estar quien ha sabido obligar la misma Reina del cielo.
Todos los peruanos tienen el deber de honrar al Perú y de proteger los intereses nacionales, así como de respetar, cumplir y defender la Constitución y el ordenamiento jurídico de la Nación.
Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen. Creemos en estar sujetos a los reyes, presidentes, gobernantes y magistrados; en obedecer, honrar y sostener la ley.
A Solón también lo reverencian como padre de las leyes, y a otros grandes hombres se les tributan honores, lo mismo en Grecia que en las comarcas de los bárbaros, porque produjeron una porción de obras admirables y engendraron toda clase de virtudes. Tales hijos son los que les han valido templos, pero los hijos del cuerpo en ninguna parte han servido para honrar a sus padres.
Los chilenos tienen el deber fundamental de honrar a la patria, de defender su soberanía y de contribuir a preservar la seguridad nacional y los valores esenciales de la tradición chilena.
el Emperador honrar la memoria del Libertador don Agustín de Iturbide, por los justos títulos que tiene para reclamar la gratitud de la Nación, y deseando a la vez los hijos del mismo Libertador facilitar por su parte, todos los medios que puedan conducir a la realización de la noble demostración que S.M.
Decir que pudo y no quiso parece cosa cruel, y, si es Todopoderoso, ¿con Vos no lo habrá de ser? Que honrar al hijo en la madre derecho de todos es, y ese derecho tan justo, ¿Dios no lo debe tener?
La continuidad de nuestro progreso es tarea en que deberá actuar destacadamente la juventud mexicana; su genio creador, sus elevadas aspiraciones y sus limpios ideales participarán en el cometido de engrandecer y honrar a México.
Tengo pues el honor de presentar anuestros lejisladores este triunfo incontestable de las instituciones libres, y este momento feliz de la independencia y de la sabiduria americana, que honran ya nuestro siglo y nuestro continente, y deben honrar tambien nuestros principios y lenguaje.
Considero de nuestro más alto deber y de una fundamental ética revolucionaria de opinión, el honrar y defender a nuestros hombres, ya que fue su gesto oportuno, su energía constante y su leal modo de pensar lo que caracterizó momentos transcendentales de nuestra lucha social y que produjo a la postre las bases sobre las que actualmente se sustenta nuestra nacionalidad y sobre las cuales se mueven las actividades no sólo del Poder Público, sino las que desarrollan las masas trabajadoras haciendo posible su evolución y palpable el engrandecimiento nacional.
Consagramos la del presente año a honrar la memoria de un esclarecido varón, forjador de la patria nueva, caudillo y legislador del ímpetu social que alentó la Revolución Mexicana: don Venustiano Carranza.