incendiar

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  • verbo

Sinónimos para incendiar

encender

Sinónimos

Ejemplos ?
Y ya viva escaramuza se iba rápida encendiendo, entre avanzados jinetes y alentados ballesteros, y aun del incendiado campo llegan a ocupar sus puestos a todo correr soldados, y a escape los caballeros.
Pues así Palas Atenea como yo hemos jurado repetidas veces ante los inmortales todos que jamás libraríamos a los teucros del día funesto, aunque Troya entera fuese pasto de las voraces llamas por haberla incendiado los belicosos aqueos.
Viendo los alcaldes que no era posible ya acometerle, lo sitiaron en su mismo atrincheramiento, y cortados por todas partes los socorros tuvo que abandonar la ciudad a los ocho días y embarcarse en sus bajeles, después de haber saqueado e incendiado cuanto se oponía a sus designios.
La batalla entonces se convirtió en derrota y en atroz carnicería y matanza de los muladíes, atacados por todas partes, así por los que mandaba Alhakem como por los que, atravesando el puente, volvían del arrabal después de haberlo incendiado.
Este éxito lo envalentonó, y desde entonces no hubo en el distrito un perro aplastado, un granero incendiado, una mujer golpeada, de lo que no diese inmediato conocimiento al público, siempre guiándose por el amor al progreso y el odio a los sacerdotes.
Estamos también recibiendo ya, en estas horas –ayer me contaba Berni que se le había incendiado una envoltura y tuvieron que ir corriendo al puerto–, 41 coches totalmente nuevos de un total de 160 que hemos adquirido para la Línea General San Martín.
Ermilo se paseaba en las palabras florecientes de sus soles mayas y su Abreu incendiado con Sor Juana se metía tan Gómez en el tiempo de las albas Arqueles volandero entre sus lámparas ardientes que lo iluminaban Vela, en cantatas y poemas de esperanza escurría sus ensueños picaflores.
Y juraré no librar a los troyanos del día fatal, aunque Troya entera llegue a ser pasto de las voraces llamas por haberla incendiado los belicosos aqueos.” Cuando Hera, la diosa de los níveos brazos, oyó estas palabras, dijo en seguida a Hefesto, su hijo amado: Cuando Hera, la diosa de los níveos brazos, oyó estas palabras, dijo en seguida a Hefesto, su hijo amado: —¡Hefesto, hijo ilustre!
Hundido en sus pensamientos y recuerdos, bajo la inmensa transparencia de los cielos de ANAHUAC, no sabía además qué actitud tomar ante las sorprendentes noticias que día tras día le informaban sus mensajeros: Que si se habían incendiado misteriosamente algunos TEOCALLIS...
Y antorchas de su gloria, sobre el pasado oscuro de veinte siglos, colocó a distancia, para alumbrar su historia, de Zaragoza el incendiado muro y las eternas llamas de Numancia.
El Capitán prosiguió: —Esta dama es la que ha incendiado el camarote del pastor Rosemberg; esta dama es la que arrojó al agua el equipaje de la señorita Herder, y ahora pretendía acrecentar la atmósfera de temor que aquí existe provocando un peligroso corto circuito.
Después incliné la cabeza sobre mi hombro y cerré los ojos, pensando: "¿Qué pintor hará el cuadro del dependiente dormido, que en sueños sonríe porque ha incendiado la ladronera de su amo?" Después, lentamente, se disipó la liviana embriaguez.