inclinar

(redireccionado de inclinaban)
También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para inclinar

parecer

Sinónimos

tender

Sinónimos

Ejemplos ?
Pero había también un campo sembrado de alforfón, frente al viejo sauce. Sus espigas no se inclinaban como las de las restantes mieses, sino que permanecían enhiestas y altivas.
La verde hierba, salpicada de florecillas blancas y coloradas, hacía de alfombra, las lilas y rosales silvestres eran otros tantos ramilletes naturales, y para lavabo tenía todo el río, de agua límpida y fresca, con los juncos y cañas que se inclinaban como para darle las buenas noches y los buenos días.
E igualmente poseían el penoso secreto los demás amigos, y hasta los criados, que se inclinaban a su paso con el respeto de la costumbre.
Mientras los primeros se inclinaban a subordinar las transformaciones antifeudales a la conquista y consolidación de independencia, el radicalismo agrario de algunos movimientos, sobre todo en México y el Río de la Plata (integrados por gauchos e indígenas desposeídos), buscó desde el principio garantizar, más allá de la democratización formal, la democratización real de las relaciones sociales.
De repente vi junto a la muralla del castillo a dos hombres que murmuraban frases oscuras, y se inclinaban curvándose el uno hacia el otro como si quisieran tejer una tela de araña.
Todos se inclinaban en efusión muda: Lisbeta, Ludwig, hasta la institutriz vivaracha, Fraulein Lotte, de tez de leche con manchas de pecas, de cobrizos cabellos, la que siempre estaba discurriéndoles juegos bonitos.
Los cipreses inclinaban sus copas agudas con melancólico vaivén, gemía el aire entre las ramas, como poco antes, cuando se cortó don Mateo.
Aunque sus aficiones intelectuales y los recuerdos de las enseñanzas domésticas le inclinaban a las ideas que se suele llamar reaccionarias, en punto a lumbreras admiraba las de todos los partidos y escuelas, y lo mismo se pasmaba ante un discurso de Castelar que ante una lamentación de Aparisi.
Miré y con gran sorpresa me encontré con míster Peggotty y con Ham, que se quitaban ante mí el sombrero y se inclinaban para saludarme.
Con su pelo trenzado, su vestido blanco y sus zapatitos de «prunelle»24 escotados, tenía un aire simpático, y los señores, cuando regresaba a su puesto, se inclinaban para felicitarla; el patio estaba lleno de calesas, le decíán adiós por las portezuelas, el profesor de música pasaba saludando con su caja de violín.
Unas horas después, al oír voces, abrí los ojos, que había mantenido cerrados, y al través de la bruma que llenaba el cuarto vi seis caras que se inclinaban sobre la mía, distinguí los bigotazos blancos de don Mariano Miranda, la carita árabe de Vicente, su hijo, la cabezota rubia de Marinoni y la corbata lila de uno de los médicos, un personaje rosado y oloroso a Chypre, que me auscultaba frenéticamente, dándome golpecitos con los dedos llenos de anillos.
De entre ellas, las que pasaban por su cenit, describían un círculo grande; las que, apartándose de él, se inclinaban hacia al Norte o hacia al Sur formaban otros, menores que aquéllos.