incurable

(redireccionado de incurables)
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  • adjetivo

Sinónimos para incurable

insanable

Ejemplos ?
De aquí varia, infinita, una familia de males incurables y de penas, al mísero mortal persigue y rinde; una fuerza implacable, destructora, desque nació le oprime dentro y fuera y le cansa y fatiga infatigada, hasta que él cae en la contienda ruda por la impía madre opreso y enlazado.
Serán repatriados directamente: 1) los heridos y los enfermos incurables cuya aptitud intelectual o física parezca haber sufrido considerable disminución; 2) los heridos y los enfermos que, según las previsiones médicas, no puedan curar en el transcurso de un año, cuyo estado requiera un tratamiento y cuya aptitud intelectual o física parezca haber sufrido considerable disminución; 3) los heridos y los enfermos curados cuya aptitud intelectual o física parezca haber sufrido considerable y permanente disminución.
En sus mejores tiempos, los belethmitas peruanos asistían en el hospital del Refugio o de Incurables hasta a cincuenta infelices al cargo de ocho religiosos, y en la casa grande de Barbones hubo ocasión en que cuarenta hermanos atendieron a ciento sesenta enfermos.
La chiquilla del pelo rubio se sacudió toda, dio un gritico agudo de pájaro herido y agitó sus miembros débiles un estremezón nervioso; despertóse con un ronquido bronco el personaje de las pieles y se frotó con la enorme mano rojiza y rellena como un guante de esgrima la faz apoplética, no hizo un movimiento el individuo verde aceituna, que parecía una estatua de cera, y visiblemente humillado, al sentirse en aquella asamblea de incurables, el enfermo elegante que un momento antes paseaba por todo el cuarto la mirada de sus ojos cansados, los volvió a un anillo de rubíes que le adornaba el dedo meñique de la mano izquierda.
De aquí varia, infinita, una familia De males incurables y de penas, Al mísero mortal persigue y rinde; Una fuerza implacable, destructora, Desque nació le oprime dentro y fuera Y le cansa y fatiga infatigada, Hasta que él cae en la contienda ruda Por la impía madre opreso y enlazado.
Éste al fin no fue tan desdichado: en medio de sus enfermedades incurables, sus dolores intensos, sus privaciones, le queda un bien: su esposa no le abandona ni le asquea; al contrario, santamente enamorada, vierte sobre las úlceras de su corazón el bálsamo de sus lágrimas, al tiempo que suaviza con benéficas unturas las dolorosas escoriaciones de sus miembros.
Cura con sudor de sangre .- En la villa de Posto, do viví algunos años, había un Indios que curaba a ellos y a los Españoles, de cualquier enfermedad que tuviesen, con untarles las coyunturas pura sangre, y asimismo por la parte enferma, do ponía el zumo, y como iban sudando, ibales cogiendo y limpiando, con un lienzo, la sangre hasta que veía que bastaba, y después manteníales con cosas de sustancia, dándoles tantos sudores cuantos veía que bastaban, y con esto sanaban muchos, de enfermedades incurables, y se decir a V.M.
A los restantes (incluso el tuerto), que a juicio de los examinadores eran incurables, los encerraron en las jaulas de los locos, donde hoy se hallan tan en cueros como siempre y tan sabios como su madre los parió.
–Ojalá pudiéramos nosotros, tan atrasados en esta materia por nuestras incurables anarquías anacrónicas, ofrecer el ejemplo de una nación, como Suiza, compuesta de los ciudadanos más libres de la Tierra, y, sin embargo, educados desde la escuela en el culto patriótico de la defensa nacional, en tal forma que casa uno de esos ciudadanos es un soldado que guarda en su casa el fusil con que ha de presentarse a la movilización del primer toque de llamada!
El yarará, víbora rapidísima y mortal; las escolopendras y los alacranes que caen del techo; el cuí, pique imperceptible que abraza la epidermis; el yatehi pytá, garrapata colorada que produce llagas incurables; la ura de los yerbales, mosca grande y velluda, cuyos huevos, abandonados sobre las ropas, se desarrollan en el sudor y crían bajo la piel vermes enormes que devoran el músculo; la legión terrible de los mosquitos, desde el ñatihú cbayú al mbarigüi y al mbigüi microscópico que se levanta en nubes de los charcos y provoca accesos de locura en los infelices privados hasta del leve bálsamo del sueño...
Los que, habiendo poco que comer y muchos comedores, se divierten a contar cuentos, gustando más de ser tenidos por ¡enguaces, decidores y graciosos que de quedarse hambrientos, por ser tintos en lana y batanados, los remitimos con los incurables, y mandamos se tenga mucha cuenta con ellos, porque están de siete grados y falta muy poco para ser necesario recogerlos.
Los que, sonándose las narices, en bajando el lienzo lo miran con mucho espacio, como si les hubiese salido perlas dellas y las quisieran poner en cobro, condenámoslos por hermanos y que, cada vez que incurrieren en ello, den una limosna para el hospital de los incurables, porque nunca falte quien haga otro tanto por ellos.