indómito


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  • adjetivo

Sinónimos para indómito

indomable

Sinónimos

Antónimos

bravío

Antónimos

Ejemplos ?
El velo de la muerte Que iba envolviendo su gentil semblante; La fiebre, que sus huesos, Cual indómito monstruo, contundía; El rápido corcel del exterminio Volando por su sangre generosa; El flaco respirar del pecho herido, Que ya por otras auras anhelaba, Y el tibio fulgurar de aquellos ojos Profundos y serenos, Que hablarme de otro mundo parecían, Cual lámpara de mago Que a lo más hondo del santuario lleva Y hace patente su riqueza arcana, ¡Tan joven, y tan dulce, y tan discreto!
Como, cuando en la jaula que contenga leona vieja ya curtida en guerra, para que el pueblo esparcimiento tenga, con ella un toro indómito se encierra, y ven los cachorrillos que a ellos venga altivo mientras muge y bravo yerra, y, en cuanto el cuerno con asombro miran, tímidos a una parte se retiran; mas si la madre contra él se lanza y en sus orejas clava el crudo diente, también ellos pretenden su matanza y, saliendo en su auxilio bravamente, muerde uno al toro el lomo, otro la panza: así contra el pagano hace esta gente.
Tiembla en torno el terreno, como si el Terremoto en lo profundo de su cóncavo seno sus titánicos miembros prisioneros bramando sacudiera, y furibundo de su cárcel la bóveda golpeara con vigorosa resonante frente, y por romperla indómito pugnara, de sus duras prisiones impaciente.
Así de todos, y de cada uno; y a cada recuerdo, esboza don José una discreta sonrisa o una mueca triste; y cuando le toca ensillar uno de los que menos le agradan se resigna, pensando que, en la vida, siempre hay que sufrir, y que el hombre feliz es el hombre de aguante, y que cada cual tiene que cruzar la travesía con el caballo que le haya caído en suerte, pingo guapo, bagual indómito mancarrón bichoco.
¿De qué aquella disciplina, con que dice la Sagrada Escritura que se deben sacudir los costados del hijo querido, porque no se haga indómito, y estando duro, agreste e inflexible, con dificultad pueda ser domado o quizá no pueda?
Nuestra frontera del Sur fue el teatro de sucesos brillantes que enseñaron al indómito araucano a respetar las banderas chilenas, y en los que la constancia y el sufrimiento de las fatigas y de todo género de privaciones no resplandecieron menos que la pericia militar y el denuedo.
170 Júpiter todopoderoso, ojalá no, en ese tiempo primero, los gnosios litorales hubiesen tocado las cecropias popas, ni al indómito toro trayendo ominosos tributos, el pérfido navegante en Creta hubiese religado su cuerda, ni el malvado ese, escondiendo en su dulce hermosura sus crueles 175 consejos, en nuestras sedes hubiese descansado, el huésped.
Como el león acosa en la lucha al indómito jabalí cuando ambos pelean arrogantes en la cima de un monte por un escaso manantial donde quieren beber, y el león vence con su fuerza al jabalí, que respira anhelante; así Héctor Priámida privó de la vida, hiriéndole con la lanza, al esforzado hijo de Menetio, que a tantos había dado muerte: Y blasonando del triunfo, profirió estas aladas palabras: —¡Patroclo!
Que tendrás por sepulcro, marinero, el indómito mar en que has vivido, y al exhalar tu pecho el ay postrero ni tu cuerpo ya más será oprimido.
Procede al asesinato, siempre, a sangre fría. 69. Un individuo hace montar a la prostituta sobre un caballo indómito que la arrastra y la mata en los precipicios. 70.
¿Cómo olvidarte yo, si eres la fuente De todo buen pensar; si tú lanzaste Al surco de mi alma Los gérmenes primeros De propia inspiración y altivo canto; Si sangre y jugo y plástica hermosura Tal vez al mármol diste, Que antes labraba yo con torpe mano; Si alguna de las Gracias que en ti moran, Y fáciles, ligeras, Cual enjambre de abejas del Himeto, Bullen del labio tuyo desprendidas, Endulzó con su miel el acre fruto De mi indómito, agreste y rudo ingenio?
De los opuestos confines de la Pampa, uno tras otro, sobre el indómito potro que vuelca y bate las crines, abandonando fortines, estancias, rancho, mujer, vienen mil gauchos a ver si en otro pago distante, hay quien se ponga delante cuando se grita: "¡A vencer!" Sobre el inmenso escenario vanse formando en dos alas, y el sol reluce en las galas de cada bando contrario; puéblase el aire del vario rumor que en torno desata la brillante cabalgata que hace sonar, de luz llenas, las espuelas nazarenas y las virolas de plata.