inmundicia


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  • sustantivo

Sinónimos para inmundicia

impureza

Ejemplos ?
Y tú, rojo juez, si dijeses en voz alta todo lo que has hecho con el pensamiento: todo el mundo gritaría: »¡Fuera esa inmundicia y ese gusano venenoso!« Pero una cosa es el pensamiento, otra la acción, y otra la imagen de la acción.
Esta era el que el alma inmunda hallara ocasión para multiplicar sus dioses, y privada, en premio de su inmundicia, del único y verdadero Dios y prostituida por muchos y falsos dioses, ávida de una mayor inmundicia, llamara a estos sacrilegios sacramentos y a sí misma se entregara a la canalla de sucios demonios para ser violada y mancillada.
Pues, no porque dada la condición de la carne vivamos en la tierra, por eso dejamos de juntarnos y unirnos con ellos, si no gustamos de las cosas terrenas por la inmundicia del corazón.
¡Oh famosa teúrgia, oh graciosa purificación del alma, donde vale más lo que puede y prescribe la inmundicia de la envidia que la pureza de la obra buena, o, por mejor decir, donde es más poderosa la perversa y abominable falacia, de los malignos espíritus que la buena y saludable doctrina!
Por lo cual dijo Virgilio: «De aquí procede (refiriéndose a los enfermizos y mortales miembros del cuerpo terreno) que teman, codicien, se duelan y alegren.» Pero ya los convencimos en el libro XIV de esta obra de que tenían las almas, hasta las purificadas, según ellos, de toda la inmundicia del cuerpo, un deseo terrible con que nuevamente principian a querer volver a los cuerpos; y donde puede haber deseo, sin duda también puede haber dolor; porque el deseo frustrado, cuando no alcanza lo que anhela, o pierde lo que había conseguido, se convierte en dolor.
Con razón descontentó esta sentencia a Porfirio, porque, en realidad de verdad, es desvarío creer que las almas (desde aquella vida, no puede ser bienaventurada sí o es estando cierta de su eternidad) deseen el contagio de los cuerpos corruptibles, y que de allí vuelvan a ellos como si la suma pureza o purificación hiciera que vuelvan a, buscar, la inmundicia.
Porque si el purificarse perfectamente hace que se olviden de todos los males, y el olvido de los infortunios causa deseo de los cuerpos en los que han de volver a contaminarse con los males, sin duda que la suma felicidad será causa de la infelicidad, y la perfectísima sabiduría causa de la ignorancia, Y la suma pureza causa de la inmundicia.
Contra éstos habla el Apóstol, diciendo «que las obras de la carne son bien claras y conocidas, como son la fornicación, la inmundicia, la lujuria, la idolatría, las hechicerías, enemistades pleitos, emulaciones, rencores, discardias, herejías, envidias, embriagueces, glotonerías y otros semejantes vicios, de los cuales os aviso como os lo tengo ya amonestado, que los que practican tales obras no poseerán el reino de Dios.» Lo que aquí dice el Apóstol fuera sin duda falso, si estos ilusos, después de cualquier tiempo, por prolongado que sea, se ven libres y llegar a conseguir el reino de Dios.
2 Asimismo la persona que hubiere tocado en cualquiera cosa inmunda, sea cuerpo muerto de bestia inmunda, ó cuerpo muerto de animal inmundo, ó cuerpo muerto de reptil inmundo, bien que no lo supiere, será inmunda y habrá delinquido: 3 O si tocare á hombre inmundo en cualquiera inmundicia suya de que es inmundo, y no lo echare de ver; si después llega á saberlo, será culpable.
21 Además, la persona que tocare alguna cosa inmunda, en inmundicia de hombre, ó en animal inmundo, ó en cualquiera abominación inmunda, y comiere la carne del sacrificio de las paces, el cual es de Jehová, aquella persona será cortada de sus pueblos.
19 Y el sacerdote la conjurará, y le dirá: Si ninguno hubiere dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido á inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición: 20 Mas si te has descarriado de tu marido, y te has amancillado, y alguno hubiere tenido coito contigo, fuera de tu marido: 21(El sacerdote conjurará á la mujer con juramento de maldición, y dirá á la mujer): Jehová te dé en maldición y en conjuración en medio de tu pueblo, haciendo Jehová á tu muslo que caiga, y á tu vientre que se te hinche; 22 Y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas, y hagan hinchar tu vientre, y caer tu muslo.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!