insensato


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Ejemplos ?
MARCOS (Con enfado.) ¡Se morirían de hambre solamente los que no quisieran trabajar! DON BENITO (Colérico.) ¿Qué es lo que dices, insensato?
Hace solo unas cuantas horas he dejado aquí al venerable Jean de Chalençon, pero ahora no lo encuentro ni a él ni a los demás, y me dicen que vos sois el superior de esta casa. El superior abrió los ojos y creyó, igual que el padre portero, que estaba en presencia de algún pobre insensato.
Tiembla de mí. MARSILLA. Furia vana. ZULIMA. ¡Insensato! La que ves, no es hija de Merván, es Zulima. MARSILLA. ¡Tú la Sultana! ZULIMA.
Corrió tras él y le reprochó con tan duras palabras su loca conducta para con su querida hermana que el fogoso Nataniel contestó de igual manera. Los insultos de fatuo, insensato y loco, fueron contestados por los de desgraciado y vulgar.
Cuando alguien propuso subir a la torre para dominar al insensato, Coppelius dijo riendo: ?Solo hay que esperar, ya bajará solo ?y siguió mirando hacia arriba como los demás.
Indignado el Ecuador por el atentado insensato de Franco, confió su reivindicación en García Moreno, que a la vez auxiliado por el General Juan José Flores, dio batida a Franco y a las1 tropas peruanas, con la consiguiente expulsión del territorio nacional.
De otro temor quisiera acaso valerse hoy, so pretexto de prudencia, la cobardía: el temor insensato; y jamás en Cuba justificado, a la raza negra.
¿qué nombre daré a quien se deja amilanar por esos miedos? ¡Los caprichos de la suerte! ¡Insensato! por lo mismo que es una divinidad veleidosa, está próxima a sonreírte.
No me he purificado sin duda lo bastante, cuando al sentir tu aliento tembló mi espíritu. El sabio puede tomar mujer; lo que no puede es amarla con insensato frenesí.
¡Perdón, señora! ¡Yo soy un insensato, un monstruo, un hombre sin educación, que no sabe explicarse!... Mi ánimo no ha sido ofender a usted ni a Angustias...
A éste único exceptúo, según creo púdicamente, que si a ti una mala mente o un furor insensato a tan gran culpa te empujara, canalla, de que nuestra cabeza con trampas provoques, ay, entonces pobre de ti y de mal hado, a quien, tirándote de los pies y abierta la puerta, te recorrerán rábanos y berenjenas.
Y vio que había en el techo Una escarpia asegurada, Y en el arcón, enrollada, Miró la cuerda fatal; Y desplegándose toda Su existencia ante sus ojos Su insensato le dio enojos Panorama criminal.