insolencia

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Sinónimos para insolencia

Sinónimos para insolencia

atrevimiento

Ejemplos ?
Mas, antes de contar sus insolencias atrevidas, declararé su origen y más ordinarios empleos, como también de los principales entre ellos y su modo de armar para salir en mar.
Pero ¡si fuera esto solo! Además, hay que aprender a dominarse, para soportar todas las insolencias de los burgueses menores. Por lo general, los comerciantes son necios astutos, individuos de baja extracción, y que se han enriquecido a fuerza de sacrificios penosísimos, de hurtos que no puede penar la ley, de adulteraciones que nadie descubre o todos toleran.
¿Qué se me da a mí que seáis casta con vos misma, puesto que se me da mucho, si os descuidáis de que lo sea vuestra criada, y si andáis siempre rostrituerta, enojada, celosa, pensativa, manirrota, dormilona, perezosa, pendenciera, gruñidora, con otras insolencias deste jaez, que bastan a consumir las vidas de doscientos maridos?
Dos días después hizo una grande y borrascosa tempestad, de suerte que los navíos se separaron largamente; el grande navío, donde los piratas estaban, fue a dar a Campeche, al cual vinieron muchos mercaderes para saludar y dar la bien llegada al capitán, en cuyo tiempo conocieron al pirata Portugués, como quien había hecho excesivas insolencias sobre las costas de aquel distrito; tanto infinitas muertes y robos cuanto numerosos incendios, de los cuales los de Campeche tenían muy fresca la memoria.
Yo me pregunto: ¿Acaso esa ideología formó mejor a las generaciones de mexicanos de entonces que los vacíos moralista que hoy se detectan en todos los libros de español y por ello, los jóvenes de hoy han llegado a insolencias tan graves como el “bulling” o agresión salvaje?
El marido de Casilda es un "descarao", según de la carta se desprende, y Julián Arroyo prefirió la "salú" a jugarse por la moza. Larriera continúa apartando insolencias.
No se dieron tanta prisa los españoles a poner estas cosas en orden tan conveniente, que no dejasen aún mucha parte de bienes dentro del navío y barcas, y se vieron obligados a huirse, dejando a los piratas razonable presa, que condujeron a Gibraltar, donde después de haber hecho diversas insolencias, muertes, saqueos, estupros y otras semejantes, en cinco semanas que allí acamparon, resolvieron la partida dando (por última prueba de sus picardías) orden a algunos prisioneros saliesen a buscar tributo de quema; donde no, abrasarían hasta las piedras de los cimientos.
El hombre único, capaz de contener y retener unido al pueblo oriental en armas en estos momentos duros y propicios a la disolución era, y solo podía ser, Lavalleja y, comprendiéndolo él, el primero de todos, admitió silencioso su “afectación al servicio nacional” y fue al ejército a hacer su deber, sobrellevando con callada grandeza de ánimo – todo por la patria – las persecuciones obstinadas de Rodríguez, en primer término, y luego, las insolencias de sátrapa de Alvear.
A estas insolencias, nunca penadas con ejemplar castigo por los rectores, se dio el nombre de colegialadas, y no sólo las festejaba el público sino que entraron en las costumbres sociales.
Con anterioridad a estas últimas ocurrencias, y viéndose este leal pueblo privado por una parte de su amado soberano y demás personas reales, y oprimido por otra de las vejaciones e insolencias de las tropas francesas que lo dominaban...
Dejadme tornar a vivir sin tornar a nacer, que no me hallo bien en barrigas de mujeres, que me han costado mucho, y veréis si digo más, ladrones vivos. Pues si yo viera vuestras maldades, vuestras tiranías, vuestras insolencias, vuestros robos, ¿no dijera más?
¡Ah, inefable Rigoletto! Dicen que estoy loco, pero jamás un cuerdo se ha reído con tus insolencias como yo, que no estaba en mis cabales.