Ejemplos ?
Como carniceros lobos dotados de una fuerza inmensa despedazan en el monte un grande cornígero ciervo que han matado y sus mandíbulas aparecen rojas de sangre; luego van en tropel a lamer con las tenues lenguas el agua de un profundo manantial, eructando por la sangre que han bebido, y su vientre se dilata, pero el ánimo permanece intrépido en el pecho; de igual manera, los jefes y príncipes de los mirmidones se reunían presurosos alrededor del valiente servidor del Eácida, de pies ligeros.
Cuando supiesen sus admiradores que se había quedado ciega, sabrían también que ciega hacía lo mismo que con ojos. Porque no son los ojos, es el intrépido corazón el que no teme a la muerte, el que se embriaga con el riesgo y la victoria...
El calor de la lucha enardeció a Corrales; se multiplicaba, se retorcía, y cada buena parada decía con acento jadeante: "¡Di ande!" "¡Cuando, mi vida!", y otros gritos de guerra análogos; Jacques, más irritado aún, hizo avanzar la artillería, y una nube de puntapiés cayó sobre las extremidades del intrépido agredido.
Mucho lloró la pobre niña al leer estas líneas, mucho rezó para que Dios librase de todo peligro al intrépido aeronauta, pero los días de aquel extranjero a quien amaba ardientemente estaban contados y María no tuvo ya más cartas de él.
Con motivo me increpas y no más de lo justo; pero tu corazón es inflexible como el hacha que hiende un leño y multiplica la fuerza de quien la maneja hábilmente para cortar maderos de navío: tan intrépido es el ánimo que en tu pecho se encierra.
A los de Argisa, Girtona, Orta, Elona y la blanca ciudad de Oloosón, los regía el intrépido Polipetes, hijo de Piritoo y nieto de Zeus inmortal (habíalo dado a luz la ínclita Hipodamia el mismo día en que Piritoo, castigando a los hirsutos Centauros, los echó del Pelión y los obligó a retirarse hacia los etiquios).
Palas Atenea le oyó, agilitóle los miembros todos, y especialmente los pies y las manos, y poniéndose a su lado pronunció estas aladas palabras: —Cobra ánimo, Diomedes, y pelea con los teucros; pues ya infundí en tu pecho el paterno intrépido valor del jinete Tideo, agitador del escudo, y aparté la niebla que cubría tus ojos para que en la batalla conozcas a los dioses y a los hombres.
Vuelve a juntarte con tus compañeros, siéntate, y los aqueos harán que se levante un campeón tal, que, aunque aquél sea intrépido e incansable en la pelea, con gusto, creo, se entregará al descanso si consigue escapar de tan fiero combate, de tan terrible lucha.
El intrépido Tidida y el divino Odiseo, ministros de Ares, acudieron cojeando, apoyándose en el arrimo de la lanza —aún no tenían curadas las graves heridas— y se sentaron delante de todos.
Soldado intrépido, escritor de algún brillo, político hábil, hombre de bella y marcial figura, desprendido del dinero, de fácil palabra, de vivaz fantasía, como la generalidad de los bonaerenses, e impetuoso, así en las lides de Marte como en las de Venus, tal fue D.
Levantóse en seguida el intrépido Polipetes; después, el vigoroso Leonteo, igual a un dios; más tarde, Ayante Telamonio, y por fin, el divino Epeo.
Mas, si ahora tuvieran los troyanos el valor audaz e intrépido que suelen mostrar los que por la patria sostienen contiendas y luchas con los enemigos, pronto arrastraríamos el cadáver de Patroclo hasta Ilión.