jactarse


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Sinónimos para jactarse

gloriarse

Sinónimos

Sinónimos para jactarse

Ejemplos ?
Con estos tres buques la línea francesa pudo jactarse de tener los más grandes, rápidos y lujosos buques en la línea del Atlántico Norte.
No son muchos los equipos que pueden jactarse de decir que ostentan más de 40 años en el fútbol venezolano, y a pesar de los altos y bajos, Portuguesa F.C.
Después de jactarse de que él podría poner fin a los asuntos en la Asamblea, el inexperto Cleón logró una gran victoria en la batalla de Pilos y la sucesiva batalla de Esfacteria en 425 a.
Las primeras semillas de la discordia comenzaron a sembrarse en The Shield cuando Ambrose comenzó a jactarse de ser el único miembro que quedara con un campeonato, pero de ahí en adelante Ambrose empezó a ser cubierto con frecuencia durante los combates de The Shield.
En la consabida mesa dieron en reunirse unos cuantos, gente joven, carne frescal, no salada aún por la experiencia, inquietada por el hervor y la comezón de la subida de la savia y propensa a jactarse más allá del límite.
Franceses, sería vano jactarse de que el espíritu de un clero que ha jurado la constitución no es el de un clero refractario; siempre hay vicios de estado que nunca pueden corregirse.
Don Quijote se creó un mundo ideal que le hizo andar a tajos y mandobles con el real y efectivo y trastornar cuanto tocaba sin enderezar de verdad tuerto alguno, y Robinsón reconstruyó un mundo real y tangible sacándolo de la naturaleza que le rodeaba, allí donde el caballero manchego, sin las alforjas de Sancho se hubiese muerto de hambre, a pesar de jactarse de conocer las yerbas.
Impune, si vivieras, no se iría, oh padre del Perú, que justa pena ya hubiera recibido el primer día, insepulto cadáver en la arena: o si aún con vida en tu poder caía, con esposas y grillos cadena, como ladrón entre ladrones preso, pagado hubiera su inaudito exceso. »¡Ni ese andaluz soberbio e insolente entonces fuera, como irá mañana, a jactarse, ¡oh vergüenza!
Y un día tras otro se susurraba que el beneficio sería un acontecimiento sin igual; que ni la Nilson, ni la Sembrich, ni la Patti, con quien comparábamos a nuestra heroína, podrían jactarse de haber recogido, en su larga carrera de triunfos, homenaje más brillante y fastuoso...
Ya en su fuga hacia las naves iba el troyano a topar con el cuerpo de guardia, cuando Atenea dio fuerzas al Tidida para que ninguno de los aqueos, de broncíneas corazas, se le adelantara y pudiera jactarse de haber sido el primero en herirle y él llegase después.
Así pues, hay apetito de venganza qye se llama ira; hay apetito o codicia de poseer, que se llama avaricia; hay apetito o deseo, como quiera, de vencer, que se llama pertinacia; hay apetito y ansia de gloriarse o jactarse, que se llama jactancia; hay muchos y varios apetitos que en idioma latino se dicen libidines, que algunos de ellos tienen asimismo sus voces propias, y otros no las tienen; porque ¿quién podrá fácilmente decir cómo se llama el apetito de dominio y señorío, del cual, no obstante, nos muestra y testifica la funesta experiencia de las guerras civiles, que es muy poderoso y señor absoluto de los corazones y almas de los tiranos?
Así es que cualquiera cordobesa, si no es manca y tiene mediano caletre, podrá jactarse en el día, como há más de tres siglos se jactaba la Lozana, si es que la modestia lo permite, de que sobrepuja á Platina De voluptatibus y á Apicio Romano De re coquinaria.