Ejemplos ?
Un rumor confuso mezclado de imprecaciones y de metálicos ruidos salía por bocanadas de la cámara inmediata, cuya puerta custodiaba un hombrecillo rechoncho, colorado de fisonomía jovial, que se cuadró para dar paso a los recién venidos, sonriéndoles con un guiño de significativa expresión.
Alto, esbelto, de gallardo empaque, limpio como el agua y siempre típica y elegantemente acicalado, hacíase Joseíto el Ecijano perdonar lo incorrecto de sus facciones, gracias a lo generoso de su condición, a lo expansivo y jovial de su carácter y a saber anticiparse siempre y ser el primero en poner en solfa las condiciones antiestéticas con que Dios le hubo de poner en este valle de lágrimas.
Tres veces gritó cuanto un varón puede hacerlo a voz en cuello; tres veces Menelao, caro a Ares, le oyó, y al punto dijo a Ayante, que estaba a su lado: —¡Ayante Telamonio, de jovial linaje, príncipe de hombres!
En primer término, deseaba Cristóbal que la que hubiese de conducir al ara consabida tuviese un genio excelente; que su humor fuese igual y tranquilo y más bien jovial, superior a esos incidentes cotidianos que causan irritaciones y cóleras, pasajeras, sí, pero que, repetidas, no dejan de agriar la existencia común.
Bajando en raudo vuelo de las cumbres del Olimpo, llegó presto a las naves aqueas y halló a Odiseo, igual a Zeus en prudencia, que permanecía inmóvil y sin tocar la negra nave de muchos bancos, porque el pesar le llegaba al corazón y al alma. Y poniéndose a su lado, díjole Atenea, la de los brillantes ojos: —¡Hijo de Laertes, de jovial linaje!
Pero empiece ya la lucha y el combate. Respondióle el gran Héctor, de tremolante casco: —¡Ayante Telamonio, de jovial linaje, príncipe de hombres!
Intentó matar en flor, como su buen juicio le aconsejaba, aquello que a la vista de la Niña hubo de sentir; pero en aquella ocasión no le valieron sus energías, y dándose por vencido cuidose tan sólo de ocultar su pasión a los ojos de todo el mundo, y sobre todo a los de Consuelo, de la cual no tardó en conquistarse las más hondas y al parecer fraternales simpatías, de igual modo que las de la madre de ésta, la señora Rosario, la cual nunca parecía tener boca bastante para alabar la índole jovial, campechana y generosa de Pepico el Ecijano.
-Pos lo que es yo ya arrematé -dijo en aquel momento la Niña, y soltando la regadera dirigiose, haciendo ondular su talle maravilloso, adonde aquél estaba sentado, plantose delante de él, al par que se llevaba las manos a la nuca para arreglar algunos de sus indómitos mechones, y -Pos, hijo -continuó con voz dulce y jovial-, ya puée usté estar dándome gusto a mí y gusto a to el publiquito.
¿Qué urgente necesidad se ha presentado? Respondió Néstor, caballero gerenio: — ¡Laertíada, de jovial linaje! ¡Odiseo, fecundo en recursos!
Ahora podrías matar a Héctor, que llevado de su funesta rabia se acercará mucho a ti, pues dice que ninguno de los dánaos que trajeron las naves en valor le iguala. Respondióle Aquileo el de los pies ligeros: — Laertíada, de jovial linaje!
Me mostrará uno en adulterio, otro en la taberna, otro en el palacio; me mostrará al jovial Aristó (filósofo peripatético) disertando desde la litera, pues se había escogido esta hora para publicar sus obras.
¡Cómo fue a suceder! ¿Por qué pasaría esto? ¡Oh! Apenas ayer lo vi tan alegre, tan jovial y ahora... ¡Oh no! ¡No es posible! ¡No!