lúbrico


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  • adjetivo

Sinónimos para lúbrico

resbaladizo

Sinónimos

Sinónimos para lúbrico

escurridizo

Ejemplos ?
Así, una noche se presentó audazmente ante la puerta de los aposentos de la princesa Vávara y exigió a su hermana que lo llevara a presencia de la hermosa y joven ama. He de consignar que este Iván, como muchos campesinos rusos criados en servidumbre, era lúbrico y cruel en alto grado.
Las estrellas y los focos mercuriales se confundían en lúbrico abrazo, en estrujamiento cósmico, en unión estratosférica, en cópula espacial...
Pero la chiquilla no tuvo tanto éxito: llegó siendo fea a la edad prescrita, sin que nada detuviera sin embargo al lúbrico furor de nuestro canalla.
De este contraste surgió el nuevo furor lúbrico de Curval, quien se entregó a algunos desenfrenos con la vieja y Zelamiro que le valieron por fin la pérdida de su semen.
Quedó convencido de ello ante el aire de pudor e inocencia de la pequeña tabernera. Se comportó todo lo lúbrico y cochino que era posible serlo en sus ejercicios libidinosos lejos de pensar que eran observados.
El presidente, que aquella noche se había acostado con su hija Adelaida, después de haberse divertido con ella hasta el momento de su primer sueño la relegó a un colchón colocado en el suelo cerca de su cama para que dejase el lugar a la Fanchón, a la que siempre quería tener cerca cuando la lujuria lo despertaba, lo que sucedía casi todas las noches; hacia las tres de la madrugada se despertaba sobresaltado, juraba y blasfemaba como un condenado. Entonces era presa de una especie de furor lúbrico que a veces resultaba peligroso.
Después que lo libró el divino Orfeo, Al compás de la lira bien templada, Hinchendo con su música el empíreo, Cantó sus alabanzas. La madre Venus cuando al labio rojo Su néctar aplicó, quedó embriagada De lúbrico placer, y en voz festiva A Ganimedes llama.
—concierto— FUEGOMAR Y revolveré tus selvas devoradoras de mis sentidos hasta quedarme suspenso, sujeto a tu luz solar y atomizada mi tierra he de agitarla a los vientos —plumajes de mi penacho— uniendo el fuego y el mar... LÚBRICO Viviré compenetrándome en tus rondas —viajero solar— y en la mórbida entrega de tus luces —quinto sol— serás alucinante de mis sombras.
El Can Cerbero y la Quimera holgaban en lúbrico recreo; las hijas de Danao se lo daban a Ixión, a Prometeo, a Tántalo, a Sísifo y a otros muchos condenados espectros y avechuchos.
En lúbrico vaivén lo venzo y envuelto en sus rayos que agonizan feliz perezco… Y la mente inflamada en libertades, despojada de sombras y de miedos, sin recuerdos nostalgias de su vida ni soplos fatigados de su muerte se remonta al universo delirando algarabías para enamorar al alba y sembrar luceros en su felicidad.
Dentro mi mente sin cesar bullían Fantasmas que, al pasar con rapidez, Ya lloraban, danzaban o reían, Como ilusión febril de la embriaguez. Mis amigos reían y cantaban En lúbrico desorden junto a mí, Y sin tregua los brindis resonaban...
Acurrucadas al borde del camino, como si tiritasen bajo aquel sol ardiente, medio desnudas, desgreñadas, arrojando maldiciones sobre la multitud, parecían sibilas de algún antiguo culto lúbrico y sangriento.