lanzar


También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • verbo
  • pronominal

Sinónimos para lanzar

servir

Sinónimos

decidir

Sinónimos

  • decidir
  • liarse la manta a la cabeza
  • jugársela

Sinónimos para lanzar

Ejemplos ?
De tanto en tanto volvía la cabeza y le dirigía una sonrisa de señorita tímida a mi primo, que, implacable como un beduino, seguía adelante sin mirar a dere-cha ni izquierda, a no ser para lanzar una de esas malas palabras que hasta a las bestias de la selva las obligan a enmudecer.
Finalmente, el juez Traitering, después de lanzar otro suspiro, me dijo: "-¿Se acuerda, padre, de los cuarenta ahorcados?" Francamente, yo ya no me acordaba.
Sus recuerdos me han distraido y consolado en las primeras amargas horas de mi horfandad, y han poblado a solitaria mansion de mi casa paterna con las bellas visiones de sus orientales leyendas, las cuales concluyeron por lanzar de sus aposentos los mústios espectros de mis mayores guarecidos bajo su techo.
Quiero decirles que ya está en marcha la primera columna de maestros hacia la Sierra Maestra; que ya hay en la Sierra Maestra una división blindada, pero no de tanques, sino de tractores, y que hoy he tenido la inmensa satisfacción de ver a los aviones de la Fuerza Aérea Rebelde —porque la antigua fuerza aérea del ejército es ahora Fuerza Aérea Rebelde, aquellos aviones que antes bombardeaban al pueblo— lanzar más de mil paquetes en paracaídas con regalos y con ropas para los campesinos (APLAUSOS).
Trémula traigo la mano y cana la cabellera: mas aún traigo la alma entera y brío en el corazón, y aún puedo, buen castellano, lanzar con mi último aliento un ¡bravo!
Encontrándome en abril de 1933 al frente de la Secretaría de Guerra y Marina recibí de diferentes partes del país invitaciones para que aceptara mi postulación y como viera que sectores obreros y campesinos y partidos políticos principiaban a lanzar mi candidatura, me retiré del puesto de secretario de Guerra, para quedar en condiciones de conocer la fuerza de opinión que se anunciaba en mi favor.
Mientras estaba pensando qué tema elegir, la cocinera apartó la olla de sopa del fuego, y comenzó a lanzar todo lo que caía en sus manos contra la Duquesa y el bebé: primero los hierros del hogar, después una lluvia de cacharros, platos y fuentes.
Ella asintió con su indeleble sonrisa el comentario y yo terminé como en un sálvese quien pueda, pues ella ya se aprestaba a lanzar más disparos… -Ojalá que pronto pueda volver a entrevistarla para saborear un poco más de su humorismo gozoso, de su pizpireta charla y de la visión que tiene usted de nuestro siglo XXI.
Enarcan las cejas como quien dice yo no fui; fruncen el seño cual si se salvaran inmaculados de la porquería en la que se baten; sus labios sonríen en un rictus que oscila entre el placer de calumniar por desconocida venganza y sin mancharse las manos en su resentimiento; y luego de sus palabras sierpes, su mirada refulge el dulce goce de lanzar venenos; facilón ritual de envidias así satisfechas, o casi.
Todo esto me llevó a pensar en cómo un error ortográfico puede ser considerado tan “horror” que se convierta en un destructor de prestigios intelectuales y a la vez se aproveche para desprestigiar a quien lo cometa. En estos rasgueos suele haber pocos que puedan lanzar la primera piedra.
En cambio ellos, aquellos, ellas, las bellas de cabellos sorjuaninos, se pasaban de sol a sol; de luna a luna; de estrella a estrella dándonos la virtud pecaminosa de no amar el dinero -las plazas- -mega plazas- sino usarlo para hacer el giro honesto -patrimonio del esfuerzo- y vestirnos con páginas platinas los libros de sus ojos aunque el sueldo volara al medio día y quedaran muchos días sin nada, sólo la alegría discipular de amar, lanzar semillas, alborotar el viento y cosechar oleajes que iban y venían en carabelas de poemas, de ecuaciones y de enigmas.
Dame, ¡oh Señor!, de querub aliento porque pueda esta vida transitoria emplear en cantar con digno acento en medio de este edén tu inmensa gloria; y al lanzar desde aquí mi voz al viento dando a Granada su oriental historia, purifique, Señor, mi arpa cristiana el impúdico harén de una sultana.