literatura


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Ejemplos ?
SCHEFFLER, Liban, Cuentos y Leyendas de México, Panorama Edtorial, México, 1986. SEGALA, Amos, Literatura Náhuatl, Fuentes, Identidades, Representaciones, Grijalbo, México, 1990.
Es muy triste que hoy en día exista tan poca información totalmente inútil. El único vínculo entre literatura y drama que nos queda en Inglaterra es la factura del teatro.
Pero el encanto —la absorción de todos los sentimientos de un hombre—que ejerció sobre mí Enid, no tuvo sino una amargura como igual: Wyoming, que era su marido, era también mi mejor amigo. Habíamos pasado dos años sin vernos con Duncan; él, ocupado en sus trabajos de cine, y yo en los míos de literatura.
Los personajes de Volanterías que Domínguez Hidalgo, ¿imaginador fantasioso?, la faceta que de él, tan versátil, se abre a la literatura, nos presenta en su peculiar estilo intermitente, son acaso quienes fueron arrojados a la vorágine de lo deshumanizado, a la peor pobreza, la de espíritu.
Examinó con espíritu crítico la historiografía que se había ocupado del período hispánico y de la revolución a la que llamó historia clásica en la acepción de la Academia, de adjetivo que califica al autor o a la obra que se tiene por modelo digno de imitación en cualquier literatura o arte.
-Precisa alguno más. - ¡Hoy sí saco diez! El viejo de literatura ni cuenta se dio de mi acordeón. - ¿Te fijaste en Cuca, Héctor? - Amárratela!
La literatura, muy particularmente, es tan peculiar a cada pueblo, como las facciones del rostro entre los individuos: la influencia extraña es pasajera en ella; pero en su esencia no está, ni puede estarlo, sujeta a otros cambios que a los que trae consigo el progreso del país a que pertenece.
En esta inteligencia, me propongo decir cuales sean los objetos a que la inteligencia del pueblo argentino deba contraerse; cual deba ser el carácter de su literatura.
Esta bella parte meridional del nuevo mundo se trocó en hija adoptiva de la España, se pobló de ciudades, recibió costumbres análogas a las de sus conquistadores; y la ciencia y la literatura española fueron desde entonces nuestra ciencia y nuestra literatura.
Sí, sin duda, habéis experimentado una necesidad semejante, sin poderla satisfacer con ninguna producción de la antigua, ni de la moderna literatura española.
Nula, pues, la ciencia y la literatura española, debemos nosotros divorciarnos completamente con ellas, y emanciparnos a este respecto de las tradiciones peninsulares, como supimos hacerlo en política, cuando nos proclamamos libres.
María Antonieta era cándida y egoísta como una niña, y en todos sus tránsitos se olvidaba de mí: En tales momentos, con los senos palpitantes como dos palomas blancas, con los ojos nublados, con la boca entreabierta mostrando la fresca blancura de los dientes entre las rosas encendidas de los labios, era de una incomparable belleza sensual y fecunda. Muy saturada de literatura y de Academia Veneciana.