locutorio


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Sinónimos para locutorio

libratorio

cabina

Sinónimos

Sinónimos para locutorio

cabina

Ejemplos ?
Súpolo la madre Monteagudo, y llamando al locutorio a canónigos y cabildantes, les dijo: -Harán bien vuesas mercedes aplazando por tres meses los honores fúnebres que han dispuesto.
Enviada la causa a Roma, la Congregación de Cardenales condenó a la delincuente a seis años de cárcel en el monasterio, privación de voz activa y pasiva, prohibición de locutorio y ayuno todos los sábados.
y de la Caridad. Cuando sor Marcela entró en el locutorio y se abrazó a su hermana, el contraste fue vivo y curioso. Contra el burel y el algodón de ropaje y delantal, el raso blanco de la nupcial toilette; contra la toca almidonada y tiesa, el delicado tul de velo y los nítidos azahares de la corona.
Una vez prolongó su paseo hasta la ciudad y bajó al locutorio de las monjas Claras, donde era Priora una anciana respetable y piadosa, tía abuela suya parte de madre.
Ésta era la destinada para ti». Mientras las dos hermanas charlaban sentadas en el duro sofá del locutorio, el recién casado evocaba recuerdos.
Y yo ignorante del caso, salí a un locutorio a ver a doña Isabel, que me estaba aguardando llena de lágrimas y sentimientos, porque pensaba ella, siendo yo mujer de su hermano, serlo del mío, a quien amó tiernamente.
No quería a su mujer, ni podría quererla nunca, y su corazón se quedaba allí, entre las paredes del locutorio, al lado de la monjita encantadora, su único, su verdadero amor en la Tierra.
Intimose Ita con Martina Bilbao, mestiza de vida pecaminosa, la que dio con sus frecuentes escándalos motivo para que la autoridad la encerrase en el monasterio de Santa Mónica. Don Antonio iba semanalmente a visitarla al locutorio y la obsequiaba seis pesos para que atendiese a su cómoda subsistencia.
Estaba yo en un locutorio de monjas; y sor Culona decia á sor Confite: La Providencia toma un cuidado visible de mis cosas: tú sabes cuanto quiero á mi gorrion; pues ya estaria muerto, si no hubiera rezado nueve Aves Marías para conseguir su salud.
La llama del amor ardía en sus ojos con un fuego sombrío que parecía consumirla: ¡Eran los ojos místicos que algunas veces se adivinan bajo las tocas monjiles, en el locutorio de los conventos!
El galán acudió al locutorio, se confesó arrepentido de su gravísima falta, y terminó solicitando la merced de repararla casándose con doña Rosa.
Por tanto, deseando por lo que a Nos toca, exterminar estas hidras venenosas que con sus pestíferos hálitos osan empañar los sagrados derechos de nuestra política libertad, tan íntima, y mutuamente unidos con los intereses de nuestra católica religión; mandamos, rogamos, y exhortamos a todos los individuos de los monasterios de nuestro cargo, así religiosas como dependientes, que si algún confesor de cualquier clase o condición que sea, vertiese directa o indirectamente alguna expresión contraria a nuestro político sistema, deberán bajo la pena de santa obediencia inmediatamente delatarlo a la Reverenda Madre Abadesa, o Reverenda Madre Priora, quien con sola esta noticia le negará no solamente la entrada al confesionario y locutorio...