mágico

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Sinónimos para mágico

Ejemplos ?
Por esta razón callamos todas esas pueriles esperanzas de mágicos acontecimientos, que, sin embargo, son el último resorte de nuestra existencia.
Paloma, estrella, nido, lirio, vosotros conocéis mi morada. Para los vuelos inconmensurables tengo alas de águila que parten a golpes mágicos el huracán.
Y con ello, bien que sabían, hijitos míos, los más pequeños, mis piedrecitas de jade, mis plumitas de blancas garzas, que se rendiría la más preciosa y debida gratitud a todo lo existente: Gratitud a la lluvia y al agua que fecunda y purifica: TLALOCTLI, TLÁLOC, y que cuando permanece en la tierra como lagos, como ríos, como manantiales, como cascadas, como lagunas, como mares, parece que la viste con una linda falda azul-verde de jades maravillosos y mágicos: CHALCHIUTLICUE.
A la capacidad imaginativa propia de los niños le satisface, como material de lectura preferido, los cuentos de trasformaciones y aumentos o disminuciones en los seres que habitan los textos; la comprensión infantil del mundo puntualiza el papel de los niños, los animales y el paisaje natural, así como el nacimiento de las personas; la pérdida de la seguridad en la casa paterna, los peligros que provienen de los animales o de poderes mágicos, con desenlace feliz.
Atónito el enanillo de Saturno con sus respuestas, estaba tentado á creer que eran mágicos aquellos mismos á quienes un quarto de hora ántes les habia negado la inteligencia.
La noche estaba hermosa y despejada, la luna iluminaba el paisaje, cantaban los pájaros y las flores me enviaban sus mágicos perfumes.
Dos mil años de muerte no te han calmado, y tus brazos voraces atraen hacia tu pecho de mármol, sin corazón, a pobres insensatos embriagados por tus brebajes mágicos.
XI A LEUCÓNOE No indagues, Leucónoe (no es lícito saberlo), qué fin reservan los dioses a tu vida y la mía, ni combines los números mágicos.
II Es tu fauna riqueza invaluable Con especies de singular belleza Son sus aves un ejemplo viviente Surcando los aires con mágico esplendor, En sus extensos y majestuosos lagos Se ven delfines y peces de colores Manjar de dioses como la gamitana Y el famoso y gigante pirarucú III De tu suelo extenso y facundo Surgen frutos de mágicos sabores Y jardines de sin igual belleza Como en babilonia la victoria floreció Valerosos colonos y nativos Defendieron con valentía su patria Como herencia dejaron a sus hijos La dicha inmensa de este suelo nacional.
Varias encendidas ruedas, girando luego veloces en atmósfera de chispas, parecen mágicos soles; mas pronto en huecos tronidos de humo blanco alzando un monte, se disipa, y desparece aquel gigantón enorme de luz, que ofuscó los astros y que deslumbró a la corte como trasunto o emblema del orgullo de los hombres.
Presentose al cabo: examiné curiosamente todos sus vidrios y le dije: «¿Cómo? ¿No tiene cristales de colores? ¿Cristales rosa, rojos, azules; cristales mágicos, cristales de paraíso? ¿Habrá imprudencia?
Por eso, y aunque anónima, cual tantos maestros de banquillo que dieron su vida útil a sus alumnos, mi más remoto “flash-back” se enfoca a la maestra Amalia, anciana mujer a punto de jubilarse entonces; quien me condujo por los iniciales y mágicos vericuetos de ese metalenguaje denominado escritura, que en el escenario de lo que según tradición, había sido la casa de la Malinche frente a la Plaza de Santo Domingo, escuela Daniel Delgadillo para mi época, como un descubrimiento maravilloso, me permitía grabar lo que pensaba en aquellos cuadernillos de mis imaginerías infantiles y después, el deleite de descubrir su lectura y la de otros.