Ejemplos ?
Porque todo su amor, por ella hurtado Ella sola lo tiene, y avarienta Del cariño y del oro Que mi mísero padre la ha mostrado, Las tristes horas de mi vida cuenta De su amor heredera y su tesoro.
no conocerías si volvieras lo que fué tu mansión, que en pocos años se cambian las ciudades más enteras, y naufragan las naves más veleras por los mares extraños. Mísero y triste lloro y en abandono y soledad me veo, siempre agitado del fatal deseo de morir a los pies de quien adoro.
¡Ay, delira el desdichado! La sangre hirviendo en sus venas Le deja intervalo apenas En que poder respirar; Y ¡mísero don Juan!...
Allí se me representaron de nuevo mis fatigas, y torné a llorar mis trabajos; allí se me vino a la memoria la consideración que hacía cuando me pensaba ir del clérigo, diciendo que aunque aquél era desventurado y mísero, por ventura toparía con otro peor: finalmente, allí llore mi trabajosa vida pasada y mi cercana muerte venidera.
Esto, expresado como aumento del tipo de salario, parecería algo maravilloso, aunque en realidad la cuantía efectiva del salario, o sea cuatro chelines a la semana, siga siendo un mísero salario de hambre.
¡Abra Dios mi porvenir!» Tras cuyas impías palabras, Con los pies la arca empujando, Quedó el mísero colgando, Blasfemando de su Dios; Mas no bien gravitó el cuerpo En la escarpia, cuando al punto Hierro y cordel todo junto Cayó de su cuerpo en pos.
Un altar y un crucifijo, y la enlutada capilla lánguida vela amarilla tiñe en su luz funeral, y junto al mísero reo, medio encubierto el semblante, se oye al fraile agonizante en son confuso rezar.
Vivían en ella gente muy pobre; y lo más mísero de todo era la buhardilla, en cuya ventanuco colgaba, a la luz del sol, una vieja jaula abollada que ni siquiera tenía bebedero; en su lugar había un gollete de botella puesto del revés, tapado por debajo con un tapón de corcho y lleno de agua.
- habló la buena, y en diciendo esto, la dolorosa entró lanzando sus acostumbrados ayes. -¡Ah! ¡Ay de mí! ¡Mísero cuerpo que aun conservas la vida! ¡Oh! ¡Trágicas cadenas se aproximan!
91 No por ello, Gelio, esperaba que tú a mí fiel, en el mísero este nuestro, este perdido amor, fueras, porque a ti te conociese bien o constante te creyera, o que pudieras de una indecente vergüenza tu mente inhibir, sino porque ni la madre ni la germana tuya, veía yo, que era ésta, cuyo gran amor a mí me comía, y aunque contigo estaba yo unido por mucho trato, no bastante tal, como causa, había confiado en que sería para ti.
empezaba, Ir á dormir el sueño de la muerte!… Ay, solo, abandonado Deja la luz el mísero poeta… Y su mente ambiciosa, vaga, inquieta Irá á encerrar en el sepulcro helado!
Dadme cien años de vida... Y... (239) ---¡Callad, mísero! ---No, No partireis sin que logre... ---Pues bien, tomad esas dos, Y si os vale su asombroso Poder regenerador Cien años os doy de vida Para que alabeis á Dios.