madroño


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Sinónimos para madroño

marojo

Sinónimos

Sinónimos para madroño

aborio

Sinónimos

  • aborio
  • albedro
  • alborto
  • borto
  • colgante
  • gurbiote
  • madroña
  • madrone
  • madroñera
  • madroñero
  • morojo
  • pompón
Ejemplos ?
BROZAS: Acehuche, Alcántara, Brozas, Ceclavín, Mata de Alcántara, Navas del Madroño, Piedras Albas, Villa del Rey, Zarza la Mayor.
MENALCAS Grata es la lluvia para los sembrados, grato es el madroño a los destetados cabritillos; el flexible sauce es grato a las preñadas ovejas.
Lucía un par de ojos negros que eran como dos torpedos cargados con dinamita y que hacían explosión sobre las entretelas del alma de los galanes limeños. Llegó por entonces de España un arrogante mancebo, hijo de la coronada villa del oso y del madroño, llamado D.
A la sazón publicábase en Madrid un semanario titulado El Aviso, y que durante los reinados del tercero y cuarto Felipe fue periódico con pespuntes de oficial, pero en el fondo una completa crónica callejera de la coronada villa del oso y el madroño.
Pude cerciorarme de que el fallecimiento de Ramírez Madroño no había causado ninguna extrañeza: tenía en el estómago una úlcera mortal.
Vosotras también, de flexible pie las hiedras, vinisteis y, a una, las pampíneas vides, y vestidos de esa vid los olmos, 100 y los fresnos y las píceas, y de su fruto rojeciente cargado el madroño, y dúctiles, del vencedor los premios, las palmas, y recogido su pelo y de erizada coronilla el pino, grato de los dioses a la madre, si realmente el Cibeleio Atis se despojó en ella de su ser humano y de endurecerse hubo en aquel tronco.
De aquello ya no quedaba nada: la madre en el cementerio; el padre en la cárcel y Curro, y Madroño camino de Madrid. Estaban cerca del puente de Toledo y el escribano habitaba en la calle del mismo nombre.
Tú misma con tus manos, bajo la silvestre sombra nacidas, 815 blandas fresas cogerás, tú misma otoñales cornejos, y ciruelas, no sólo las cárdenas de negro jugo, sino también las nobles, que imitan nuevas a las ceras, ni a ti castañas, yo tu esposo, ni a ti te faltarán del madroño las crías: todo árbol a ti te servirá.
Y terminado que hubo don Leovigildo, acercose a la caja el Zorzales, que parecía próximo a caer desplomado, se arrodilló junto a la muerta, y reclinando su frente casi en la de aquélla, puso en su faz su último beso. -Vamos, vamos ya -díjole Curro el Madroño.
Verdad que Bolívar estaba por entonces libre de tentaciones, pues traía desde Huaylas (supongo que en el equipaje) á Ma- nuelita Madroño, que era una chica de dieciocho años, de lo más guapo que Dios creara en el género femenino del departa- mento de Ancachs.
hasta las campanas el Viernes Santo (1) Manuelita Madroño era, en 1824, un fresquísimo y lindo pim- pollo de dieciocho primaveras, pimpollo muy codiciado, así por los Tenorios de mamadera ó mozalbetes, como por los hombres graves.
Y sea dicho en encomio del voluble Bolívar, que desde ese día hasta fines de Noviembre, en que se alejó del departamento, no cometió la más pequeña infidelidad al amor de la abnega- da 5 entusiasta serrana que lo acompañó, como valiosa y ne- cesaria prenda anexa al equipaje, en sus excursiones por el territorio de Ancachs, y aún lo siguió al glorioso campo de Junín, regresando con el Libertador, que se proponía formar en el Norte algunos batallones de reserva. Manuelita Madroño guardó tal culto por el nombre y re- cuerdo de su amante, que jamás correspondió á pretensiones de galanes.