maestro


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Sinónimos para maestro

Sinónimos para maestro

adiestrado

Ejemplos ?
-preguntaron a Rubens sus discípulos, que ya habían alcanzado el cuadro. - En este ángulo ha habido un nombre escrito (respondió el maestro); pero hace muy pocos meses que ha sido borrado.
En punto a juegos, las criaturas estaban acordes en reconocer en su padre a un maestro, particularmente en su modo de correr en cuatro patas, tan extraordinario que los hacía enseguida gritar de risa.
¡Dejad que le hable, y él decidirá! - Lo hago con el derecho de un hermano mayor, de un maestro, de un padre; que todo esto soy para él....
Llegado que fue el sábado, después de pagar a sus oficiales y aprendices, exclamó el maestro dirigiéndose a Joseíto y a Cayetano con su eterno acento desabrido: -Ustedes no se vayan, porque vuelvo enseguía.
Yo sé lo que me toca hacer. - ¡Maestro! (exclamó uno de los discípulos, que durante la anterior conversación había estado mirando alternativamente al lienzo y al religioso.) ¿No creéis, como yo, que ese viejo frailuco se parece muchísimo al joven que se muere en este cuadro?
Y yo pienso que sirvo a Apolo tan bien como ellos y que como ellos estoy consagrado a este dios, que no recibo menos que ellos de nuestro común maestro el arte de la adivinación y que no estoy más disgustado que ellos de partir de esta vida.
Se separaron, conviniendo estar en casa de su padre en un día señalado. Cada uno de ellos se puso en casa de un buen maestro, que le enseñó bien el oficio.
Desde este punto de vista, sentía una alegría muy grande por haber encontrado maestro como Anaxágoras, que me explicaría, según mis deseos, la causa de todas las cosas, y que después de haberme dicho, por ejemplo, si la Tierra es redonda o plana, me explicaría la causa y la necesidad de que sea como es y me diría lo que es aquí lo mejor y por qué es lo mejor.
-¿Pa qué nos querrá el maestro? - preguntó Cayetano a su compañero, al quedar a solas con él en el departamento donde el señor Paco tenía su oficina, que justificaba algo esta designación gracias a una enorme carpeta de caoba que lo invadía casi del todo.
Entonces se mostraron, meditaron, en el momento del alba; decidieron al hombre, mientras celebraban consejo sobre la producción, la existencia, de los árboles, de los bejucos, la producción de la vida, de la existencia, en las tinieblas, en la noche, por los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. Maestro Gigante Relámpago es el primero.
Ya empezaba aquél a impacientarse cuando, penetrando en la sala el maestro con un paquete en la mano, sentóse en un gran sillón forrado de cuero, y -Pos sus he dicho que sus esperéis, porque tengo yo curiosidá de que me cuenten ustedes, si por fin le regalaste tú - y eso lo dijo el señor Curro dirigiéndose a Cayetano - si por fin le regalaste tú algo en su día a la nena que tú quieres.
- Restad las arrugas y las barbas, y sumad los treinta años que manifiesta la pintura, y resultará que el maestro tenía razón cuando decía que ese religioso muerto era a un mismo tiempo retrato y obra de un religioso vivo.