Ejemplos ?
Llegaron a la torre del magnánimo Menesteo, y penetrando en el muro, se unieron a los defensores, que ya se veían acosados; pues los caudillos y esforzados príncipes de los licios asaltaban los parapetos como un oscuro torbellino.
No sea que, no oyendo tu voz, se espanten y desboquen y no quieran sacarnos de la liza, y el hijo del magnánimo Tideo nos embista y mate y se lleve los solípedos caballos.
¡Eso es ser grande! Se atrevió a ser magnánimo, sin miedo a que lo abandonase la soldadesca, que quería que fuese cruel. Su compañero Allende tuvo celos de él, y él le cedió el mando a Allende.
¿Cómo, y no será razón que me queje —prosiguió—, que, habiendo yo guardado lo que Horacio manda en su Poética, que no salga a luz la obra que, después de compuesta, no hayan pasado diez años por ella, y que tenga yo una de veinte años de ocupación y doce de pasante, grande en el sujeto, admirable y nueva en la invención, grave en el verso, entretenida en los episodios, maravillosa en la división, porque el principio responde al medio y al fin, de manera que constituyen el poema alto, sonoro, heroico, deleitable y sustancioso; y que, con todo esto, no hallo un príncipe a quien dirigirle? Príncipe, digo, que sea inteligente, liberal y magnánimo.
Como angustiadas por esos males sus murallas padecieran, 80 el propio Teseo el cuerpo suyo por su querida Atenas arrojar prefirió, mejor que tales funerales hacia Creta desde la Cecropia –y no funerales– portados fueran. Y de este modo, en una nave leve apoyado y con lenes auras, al magnánimo Minos viene y sus sedes soberbias.
Con los bienaventurados dioses no quisiera combatir; pero si eres uno de los mortales que comen los frutos de la tierra, acércate para que más pronto llegues de tu perdición al término. Respondióle el preclaro hijo de Hipóloco: — ¡Magnánimo Tidida!
Treinta cóncavas naves en orden les seguían. Mandaban a los focenses Esquedio y Epístrofe, hijos del magnánimo Ifito Naubólida. Los de Cipariso, Pitón pedregosa, Crisa divina, Dáulide y Panopeo; los que habitan en Anemoría, Hiámpolis y la ribera del divino Cefiso; los que poseían la ciudad de Lilea en las fuentes del mencionado río: todos éstos habían llegado en cuarenta negras naves.
Mas no pudo pagar a sus progenitores la crianza ni fue larga su vida, porque sucumbió vencido por la lanza del magnánimo Ayante: acometía el teucro cuando Ayante le hirió en el pecho junto a la tetilla derecha, y la broncínea punta salió por la espalda.
-¡Déjanos un poco más, tan siquiera, de tu sabiduría para acabar con nuestra serpiente terrenal, emplumarla y volar como el quetzal y el viento, como tú nuestro señor magnánimo, que si bien cometiste un error y pareció que cayeras, ahora eres más grandioso, porque te has perfeccionado.
¡Así la tierra se lo tragara! Crióle el Olímpico como una gran plaga para los troyanos y el magnánimo Príamo y sus hijos. Creo que si le viera descender al Hades, olvidaríase mi alma de los enojosos pesares.
Ahora debéis pagarme el exquisito cuidado con que Andrómaca, hija del magnánimo Eetión, os ofrecía el regalado trigo y os mezclaba vinos para que pudiéseis, bebiendo, satisfacer vuestro apetito; antes que a mí, que me glorío de ser su floreciente esposo.
A la postre, ovo de le caer la hora de las mermas, do el magnánimo infanzón topádose oviera con la vado enjuta del arroyo de las sus dádivas; ca sabido se está que, en noria que non le surge agua e agua se le saca, de secarse ha presto.