magnate

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Sinónimos para magnate

Sinónimos para magnate

creso

Ejemplos ?
Guneo condujo desde Cifo en veintidós naves a los enienes e intrépidos perebos; aquéllos tenían su morada en la fría Dodona y éstos cultivaban los campos a orillas del hermoso Titaresio, que vierte sus cristalinas aguas en el Peneo de argénteos vórtices; pero no se mezcla con él, sino que sobrenada como aceite, porque es un arroyo del agua de la Estix, que se invoca en los terribles juramentos. A los magnates gobernábalos Protoo, hijo de Tentredón.
Porque cuanto más podía cada uno en orar, tanto más fácilmente lograba empleos, tanto más sobresalía en los mismos empleos sobre sus compañeros, tanto más favor se adquiría de los magnates, más autoridad entre los padres, más conocimiento y fama para con la plebe.
Luis. Los Magnates le buscaban freqüentemente ya para director, ya para medianero en asuntos de la mayor importancia. Todo el pueblo recurría á disfrutar los efectos de su encendida caridad.
La astuta diplomacia quiere reemplazar a aquellos hombres de hierro que al frente de los negocios públicos defendían sus derechos brazo a brazo y, al decidirse, la ruina de uno de los dos magnates arrastraba detrás a medio pueblo.
La batata en polvo y las carnes de manzana, membrillo y gamboa, que toda cordobesa prepara, debieran ser conocidas y estimadas en las mesas de los Príncipes y magnates.
Alonso López de Zúñiga y Sotomayor, séptimo duque de Béjar y uno de los magnates que por aquel tiempo hacía gala de proteger las letras, hízole buena acogida.
Tomás Carrasquilla El lugarón abrupto de Santa Rita del Barcino, minero y rescatante cuando Dios quería es célebre en Antioquia por sus tres iglesias, por sus funciones religiosas y más todavía por la balumba de santos que colman altares y sacristías, amén de los que guardan en sus casas varios magnates de mucho predicamento en lo eclesiástico.
Se ha insinuado tanto con dos de los magnates más principales, que los ha comprometido ese sábado por la tarde a ir a jugar tute en cuarto con Gumersinda y a cenar con ellos en la fonda.
El pueblo de Lima, siempre listo para jabonar a los magnates, dio en llamarlo el tío Monolito, y el señor pesquisador se quedaba tan fresco como este servidor de ustedes, a quien nada le va ni le viene con el mote o apodo.
Dicho se está, por consiguiente, que en los cuadros que pretendo bosquejar hoy no figuraremos para nada los huéspedes de Madrid, ni tampoco los magnates, hijos de la corte, que nacen, viven y mueren a la parisiense, ni tan siquiera las personas algo acomodadas que han dado en la flor de pasar la Nochebuena en los teatros, sino solamente el castizo pueblo madrileño...
Donosa santidad la de Dios, que no se comunica con el hombre humilde, y se comunica con el demonio arrogante; no se comunica con el hombre arrepentido, y se comunica con el demonio engañador; no se comunica con el hombre, que se acoge al amparo de su divinidad, y se comunica con el demonio, que finge tener divinidad; no se comunica con el hombre, que le pide perdón de la culpa; y se comunica con el demonio, que le persuade; no se comunica con el hombre, que por medio de los libros filosóficos destierra a los poetas de una República bien ordenada, y se comunica con el demonio, que, por medio de los juegos escénicos, pide a los principales magnates y pontífices de la ciudad los escarnios que hacen de ellos los poetas...
Gajes del oficio Allá por los años de 1815, cuando la popularidad de virrey don José Fernando de Abascal comenzaba a convertirse en humo, cosa en que siempre viene a parar el incienso que se quema a los magnates, tocole a su excelencia asistir a la Catedral en compañía del Cabildo, Real Audiencia y miembros de la por entonces magnífica Universidad de San Marcos, para solemnizar una fiesta de tabla.