magno


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Sinónimos para magno

Ejemplos ?
"A los azores, aves de rapiña, cuenta San Alberto Magno", cantaba éste; "San Luis, Rey de Francia, al acostarse con sus hijos", cantaba aquél; y, absortos, embebecidos en su grandeza, en los ejemplos estupendos del libro inmortal de San Casiano, ni cuenta de la vida ni de su propio sér se daban estos sabiondos.
- El Congreso acepta la siguiente proposición: Que las delegaciones campesinas de toda España reunidas en este magno Congreso se reúnan lo antes posible en dos sesiones consecutivas y por separado del resto de las demás delegaciones.
Esta especie de religioso combate fue usado por el mismo Apóstol de las gentes, como lo recuerda San Jerónimo escribiendo a Magno: «Pablo, capitán del ejército cristiano, es orador invicto, defendiendo la causa de Cristo, hace servir con arte una inscripción fortuita para argumento de la fe; había aprendido del verdadero David a arrancar la espada de manos de los enemigos, y a cortar la cabeza del soberbio Goliat con su espada» (14).
La gratitud por tan magno servicio exigía que Benedicta, entre ruborosa y complacida, murmurase un «Pase usted adelante, aunque la casa no es como para la persona».
Aquí viene bien lo que decía San Jerónimo al clérigo Nepociano: «Lee a menudo las divinas Escrituras; más aún, no se te caiga nunca de las manos la sagrada lectura; aprende lo que debes enseñar...; la predicación del presbítero debe estar sazonada con la lección de las Escrituras»(20), y concuerda la opinión de San Gregorio Magno, que ha descrito como nadie los deberes de los pastores de la Iglesia: «Es necesario —dice— que los que se dedican al ministerio de la predicación no se aparten del estudio de los libros santos»(21).
La brevedad no permite hacer memoria de tantos príncipes, reyes, emperadores que, movidos por las reglas de la justicia, han ayudado a este a repeler la esclavitud que en diferentes tiempos ha querido la envidia imponer a : sólo hago memoria de los gloriosos emperadores Carlo Magno y Ludovico Pío, que vinieron en persona a socorrernos de nuestra opresión, ratificando y añadiéndonos singulares privilegios; y si esto ejecutaron aquellos piadosos emperadores por proteger oprimidos, ¿quién puede dudar que nuestro rey y invictísimo emperador, ligado con solemnes vínculos de tantos juramentos, y sabida nuestra constante resolución, no nos proteja y socorra en nuestra necesidad con todo su poder?
Pasó y se sentó al lado del Rey de los Vampiros, entonces la misma tremenda voz que había anunciado a la Reina de la Magas de la oscuridad, dijo: ¾¡Aquí su majestad, el Magno Efrit!
¡Bien hayas tú, señor de espada de fuego, jinete de caballo de alas, rapsoda de lira de roble, hombre que abres tu seno a la naturaleza! Cultiva lo magno, puesto que trajiste a la tierra todos los aprestos del cultivo.
No se parará a meditar ni un instante, sino que, cual nuevo Alejandro Magno, cortará este nudo metafísico Alusión a la leyenda del complicado nudo con que Gordio, rey de Frigia, unió el yugo al timón de su carro; según la predicción de un oráculo, quien lo desanudase sería el soberano de Asia; Alejandro de Macedonia, después de varias tentativas infructuosas, lo cortó con su espada.
Arana-Goiri de fundar un magno partido vasco que trabaje por la felicidad de este pueblo, tomándolo tal y como está, es decir, anexionado a España, sin pretender ni remotamente separarlo de ésta.
No se diría sino que los vencedores en Ayacucho llevaron por consigna: «¡Guerra a las bolivianas!» Por entonces un magno pensamiento preocupaba a Bolívar, hacer la independencia de la Habana; y para realizarla contaba con que México proporcionaría un cuerpo de ejército que se uniría a los ya organizados en Colombia, Perú y Bolivia.
Pero tú, insulsa, mal y molesta vives, por la cual no se puede ser distraído.” 11 Furio y Aurelio, compañeros de Catulo bien si a los extremos indos va a penetrar, donde el litoral por la lejos resonante, oriental onda es batido, bien si a los hircanos o árabes blandos ya si a los sagas o a los saeteros partos, bien si las superficies que el septillizo Nilo colora, bien si tras los altos Alpes pisa, de César divisando los monumentos, el magno, el gálico Rin, los horribles, pintados de verde, últi- mos britanos, todo esto y cuanto traiga la voluntad de los celestes, una vez a probar preparados, unas pocas anunciad a mi chica, no buenas palabras.