masticar


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Sinónimos para masticar

mascar

Sinónimos

Sinónimos para masticar

mascar

Sinónimos

Ejemplos ?
Lo inerva el séptimo par craneal o facial. Función: levanta la piel del mentón. Es el encargado de masticar y almacenar la comida.
Constantine se va con la lanza después de rechazar la tentación de matar a Gabriel; en su lugar lo golpea y le dice: "Eso se llama dolor, acostumbrate", le entrega la lanza a Ángela, dándole instrucciones para esconderla. En la escena final en lugar de fumar un cigarrillo, al igual que en el pasado, empieza a masticar un chicle de nicotina.
A pesar de todo, el primer sake fue llamado kuchikami no sake, (?????) o "sake para masticar en la boca", y se hacía con arroz para mascar, castañas, mijo y bellotas.
Joyde Wau, de la Universidad de Edimburgo, propone la hipótesis de que la mejoría en la memoria puede ser debido a que el acto de masticar produce la liberación de hormonas antiestrés.
Aumento del rendimiento intelectual. Reduce la acidez en la boca: masticar estimula un mayor flujo de saliva neutralizando el ácido de los alimentos y las bebidas.
Fiebre Dolor abdominal Calambres Diarrea Dolor muscular (especialmente al respirar, masticar o al usar músculos largos) Palpitaciones Edema palpebral Rash cutáneo Cefalea, visión borrosa CSC (aumento de eosinófilos) Biopsia el músculo (con quistes de Trichinella presentes en el músculo) Estudios serológicos CPK (puede mostrar niveles elevados de enzimas del músculo) No hay un tratamiento específico para la triquinosis una vez que las larvas han invadido los músculos.
Actuarían, en primer lugar, la virtud de la boca de masticar y la de tragar, complementadas por la virtud del estómago de atraer el alimento; la interacción de todas estas virtudes formaría la operación de deglutir.
Los antiguos egipcios eran enterrados con granadas. Los babilonios creían que masticar sus granos antes de las batallas los hacía invencibles.
Y apenas se atrevía a masticar su trozo de pez sabroso, jugoso de aceite dorado; doña Mercedes, de reojo, le condenaba, por aquel placer egoísta -el hijo acaso, a tal hora, no tendría ni un mendrugo de pan que roer-, cuando la criada, entrando aprisa, le habló al oído.
Simon refiere un sueño en el que vio varias personas gigantescas sentadas a comer en derredor de una mesa y oyó claramente el tremendo ruido que sus mandíbulas producían al masticar.
Sea que opinasen que la buena crianza exige no consumir toda la ración del plato, o que el dueño de la casa dijera, agradeciendo el elogio que hicieran de las oleosas: Aceituna, oro es una, dos son plata y la tercera mata, ello es que la conclusión de la coplilla daba en qué cavilar a muchos cristianos que, después de masticar la primera y segunda aceituna, no se atrevían con la última, que eso habría equivalido a suicidarse a sabiendas.
Su semblante, transfigurado, expresaba inmensa gratitud: sus ojos azules, sin luz, repentinamente humedecidos, no se apartaban del rostro de la muchacha, que lo miraba sonriendo, y que le dijo de pronto: –¡Come, bestia! El idiota clavó sus grandes dientes en el carne y arrancó un bocado que empezó a masticar con ansia.