mejilla


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  • sustantivo

Sinónimos para mejilla

cachete

Ejemplos ?
No le extrañe, pues, que la imagine tendido el cuello, el codo en la rodilla, la mano en el mentón y la yema del índice hundiendo su mejilla.
¿Quién me diera a mí hacer una mala oda para echarme a dormir sobre el colchón de mis laureles; para hablar de mis afanes literarios, de mis persecuciones y de las intrigas y revueltas de los tiempos; para hacer ascos de la literatura; para recibir a las gentes sentado; para no devolver visitas; para vestir mal; para no tener que leer; para decir del alumno de las musas que más haga: «Es un mancebo de dotes muy recomendables, es mozo que promete»; para mirarle a la cara con aire de protección y darle alguna suave palmadita en la mejilla...
Y de tal modo hubo de decir estas palabras Antoñuelo, tan ferozmente le hubieron de brillar los ojos; de modo tan amenazador vio relampaguear en su mano crispada la afiladísima «barbera», que cinco minutos después penetraba el tío Capachos en la barbería del Butibamba y decíale a éste con acento compungido, mostrándole la mejilla aún sin afeitar y aún casi llena de jabonosas espumas: -Hombre, Butibamba, por el amor de Dios...
De súbito, abriose lo mismo que una rosa de Jericó sumergida en agua, y de su seno surgió y resbaló, sobre la marfileña mejilla, una lágrima espesa...
Más versos, más paso..., me dijo con expresión acaricia dora, acercando a mi mejilla ardiente la suya fría y aterciopelada y embriagándome con su olor a pan fresco y a claveles húmedos.
Dos caballeros cristianos al pie de tosco peñón recibían á una dama que imploraba su favor, y en la llanura á lo lejos con ellos despareció.— Entanto que un pasagero postrado en un escalón de la ruinosa capilla, al acabar su oracion, vió pálido y abatido, la mejilla sin color un musulman abismado en honda meditacion.
De pronto sintió en el hombro la quemadura de una dentellada, un hocico húmedo rozó su mejilla, otros dientes se clavaron en sus piernas y...
-Vete, que ya iré a ver a mi juez. Quedó solo el comerciante frente a sus rollos de seda, e involuntariamente sus dedos, en horqueta, se tomaron la mejilla.
Maese Chevassut, viendo al muchacho aturdido como un lobo cogido en la trampa, se echó a reír con su risa especial, le dio una palmadita en la mejilla y le despidió.
El anciano le levantó más asombrado que colérico; pero apenas Eustaquio estuvo de pie le soltó un revés en la otra mejilla para que hiciera pareja con el primero, de forma que los cinco dedos se le quedaron marcados de tal manera que se podría haber hecho un molde.
La sonrisa de Kovaliov se acentuó cuando divisó, bajo el sombrero, su mentón redondo, deslumbrante de blancura, y parte de la mejilla teñida por el color de la primera rosa primaveral.
Es dura como un mármol, y zahareña como villana de Sayago, y áspera como una ortiga; pero tiene una cara de pascua y un rostro de buen año: en una mejilla tiene el sol y en la otra la luna; la una es hecha de rosas y la otra de claveles, y en entrambas hay también azucenas y jazmines.