mejor


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  • locución

Sinónimos para mejor

a lo mejor

Ejemplos ?
-preguntó el Prior tímidamente. - Si la rehusa acudiré al Papa, con cuya amistad me honro, y el Papa lo convencerá mejor que yo. - ¡El Papa!
Los labios cárdenos se agitan; el Papa interrumpe la plegaria, se confunde, se deshace en adoración, quiere salir de sí mismo para mejor escuchar y beber la palabra divina; y el Crucificado -señalando con mirada ya turbia hacia el océano de criaturas que bullen allá abajo, escuálidas, transidas, gimientes, dolorosas, maltratadas, ofendidas, en el abandono- dice el Papa, en voz que resuena urbi et orbi: - Por ellos.
La dichosísima gallega era quien roncaba, si había que roncar, en la mejor butaca de la sala, con la vacía frente clavada en las rodillas, por no haber caído en la cuenta de que aquella butaca tenía un respaldar muy a propósito para reclinar el occipucio.
¡Llame usted a su hija y dígale que no me queme la sangre! En fin; ¡mejor es que no juguemos al tute! Conozco que no puedo con usted...
-repitió donosamente Angustias-. Y, ¿por qué no mejor acompañada? ¿Qúién le dice a usted que no encontraré yo con el tiempo un hombre de mi gusto, que no tenga horror al matrimonio?
-¡Así debían ser todos! -respondió el Capitán-. ¡Mejor andaría el mundo, o ya habría parado hace mucho tiempo! Angustias volvió a sonreírse.
El Capitán había vuelto a amostazarse al ver en escena a otra mujer; pero la relación de la gallega le impresionó tanto, que no pudo menos que exclamar: -¡Lástima que no hayan ustedes hecho esta buena obra por un hombre mejor que yo!
-¿Por qué tardas tanto en referirme la conversación? ¿En qué podríamos emplear mejor el camino que nos queda hasta Atenas? -Consentí y durante todo el trayecto fuimos hablando de esto.
¿Que somos en el día de hoy? Me parece que la mejor respuesta es el silencio. Y sería bien triste por cierto que nos consoláramos de la pérdida de nuestro puesto preferente, con el poder militar, como se consolaban con su espada y sus pergaminos los incapaces que se veían desalojados por la actividad de los hombres de iniciativa y de trabajo.
Ríndete sin más tardar a mi petición y repíteme los discursos que se pronunciaron en casa de Agatón. APOLODOROS.- Voy a complacerte; pero mejor será que tomemos la cosa desde el principio, como Aristodemos me la contó.
Conque lo dicho: mande usted por un carruaje, despidámonos como personas decentes, y ya sabrá usted de mí cuando me trate mejor la fortuna.
Y como la humildad es el reducto en que se abroquelan los tontos, o mejor dicho, en que debieran abroquelarse, nuestro pavo, humildemente, determinó pedir a quien fuese más que él y que todos, que le hiciese, de la noche a la mañana, brotar talento.