melancólico

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  • adjetivo

Sinónimos para melancólico

Ejemplos ?
Y sus tostadas mejillas, su mirada melancólica, la voz que del pecho arranca ronquecida y fatigosa, bien a las claras demuestran el dolor que le destroza el corazón, donde hierven sus penas harto recónditas.
Yo los había amado porque encontraba en ellos los suspiros románticos de mi juventud, las ansias sentimentales que al malograrse me dieron el escepticismo de todas las cosas, la perversión melancólica y donjuanesca que hace las víctimas y llora con ellas.
Habían andado mucho, toda la tarde, bajo los rayos abrasadores del sol, respirando fuego, mascando polvo, sin una gota de agua para su sed ni un momento de reposo para su fatiga: de buena gana se hubieran detenido un rato para respirar cómodamente las primeras ráfagas de aire fresco que les enviaba el crepúsculo, y ofrecer descanso a sus miembros rendidos; pero no era posible; Curro tenía prisa; necesitaba entregar la carta a un escribano de Madrid, y Madroño seguía a Curro, como siempre, obedeciendo sus mandatos, dejándose conducir por él con melancólica pasividad.
Y cuando ya nuestros dos amigos hubieron dado fin a las dos citadas traicioneras, con más de una propina que hubo de agregarles el mozo, dejó Paco escapar un suspiro y exclamó con expresión melancólica: -Por esto no me gusta a mí beber, señor Cristóbal; porque a mí el vino to se me vuelve tristeza y puñalás que me peguen.
-Queriéndote como ella te quiere ya puées tú jacer lo que te dé la repotentísima gana, que pa la gachí que quiee a su hombre, pa esa no hay más colores que el rosa si es de su hombre de quien se trata; y conste que no te hablo yo de memoria, que esto que te aconsejo yo, yo lo jice en su día, que parneses y no pocos parneses tenía tamién mi probetica María de los Dolores. Y al decir esto un hondo suspiro brotó en labios del Castizo por cuyos ojos resbaló una ráfaga de melancólica tristeza.
El grupo de Wyatt llegó unos diez minutos después que yo. Estaban allí las dos hermanas, la esposa y el artista -este último en uno de sus habituales accesos de melancólica misantropía-.
Pálida antorcha nocturna, tu luz infunde en el alma la melancólica calma que aduerme nuestro dolor: lámpara de los recuerdos, las memorias seductoras de dulces pasadas horas retoñan con tu fulgor.
Y por lo pronto me voy a coger un «castellano» pa con arroz que pesa quince veces tres quintales -repúsole Paco, dirigiéndose al corral con el semblante ya menos ensombrecido y menos melancólica la mirada.
Sí, allí, bajo la divina influencia de una naturaleza dulce y melancólica, a la vista de ese mismo río que surcarán un día las naves españolas ha más de trescientos sesenta años; mi imaginación me trasportara, a la cercana costa del Paraná, donde la flota de Gaboto desembarcara su expedición atrevida.
Sc sentaba aparte de todos los demás y los miraba con expresión melancólica y altiva; mientras, el resto aullaba, cantaba y reía de tal modo que la habitación retumbaba.
La palidez de sus mejillas, el rosa tenue de sus labios, sus largas pestañas dibujando una sombra en esta blancura le otorgaban una expresión de castidad melancólica y de sufrimiento pensativo de una inefable seducción.
En resolución, a cabo de pocos días, me sentí preñada; y, antes que mis vestidos manifestasen mis libertades, por no darles otro nombre, me fingí enferma y melancólica, y hice con mi hermano me trujese en casa de aquella mi prima de quien había sido padrino el duque.