Ejemplos ?
Esperen ustedes á su mentecato Oviedo como esperan los judies al Mesías, que ese mamarracho volverá de Gobernador el día que lluevan cuernos sobre mi cabeza.
De estas fútiles preocupaciones, de estos hechos aislados y sin importancia, me esfuerzo en vano cuando asaltan mi memoria en sacar alguna deducción positiva; y digo en vano, porque si bien en ciertos momentos se me figura hallar su escondida relación, y como oculto tras la forma de mi vida prosaica y material, me parece que he sorprendido algo misterioso que se encadena entre sí y con apariencias extrañas, o reproduce lo pasado o previene lo futuro, otros, y éstos son los más frecuentes, después de algunas horas de atonía de la inteligencia práctica, vuelvo al mundo de los hechos materiales y me convenzo de que, cuando menos en ocasiones, soy un completísimo mentecato.
-preguntaba Gaité, muerta de risa después de referirle su conversación con Orazio. -¡Es preciso dar gusto a ese mentecato! Te casarás con él ¡por Baco!
¡Oh siglo diez y nueve de alta gloria, así saldrá tu historia! Comulgar, ¡siglo veinte!, es tu destino con ruedas de molino: manducarás, ¡oh siglo mentecato!, en vez de liebre...
Más tarde, en la puerta de un veinticuatro o regidor del ayuntamiento plantaron esta cantárida: ::«Al cabildante Ortega, ::que es más ruin que su zapato, ::lo ha dejado de alma-ciega ::un mentecato.
¿Esas tenemos? Pues hay que atar corto a ese obispo y echar una repasata a ese alcalde mentecato -exclamó el marqués. Y convocando a la Real Audiencia se dispuso el enjuiciamiento del señor López Roldán.
Barroetaveña Mentecato razonante, -amoral y razonante, :amoral y atrabiliario- como aquellos Federicos, tus abuelos, como aquél tu regio primo que arrojaron a las ondas: :tragicómico.
RACIMO: ¿Qué importa? Llégate errando, que repite para amante, quien cursa de mentecato. Haz cuenta que eres poeta y que te hallas en un paso de comedia, donde es fuerza, sin estar tú enamorado, fingir otro que lo esté, y díle soles y rayos, ansias, desvelos, respetos, temor, silencio y cuidado, y atención sin esperanza, que es lo que corre en palacio, y verás cómo lo aciertas.
RACIMO: Los montes, ¿por qué ocasión? ATÚN: Por los lobos que ha tomado. (Mas la noche llega, y quiero Aparte dejar este mentecato.) Adiós. RACIMO: Os iré sirviendo.
Un asador que en su cocina había luego desbasta, afila y acicala, y por espada de Tomás de Ayala al pobre forastero, que no entiende de semejantes compras, se le vende, siendo tan picarón el espadero como fue mentecato el posadero.
Agregan que, por vía de reprimenda, cuando descendió del pulpito le dijo su prelado: Nunca, nunca encontraré, por mucho que me convenga, un mentecato que tenga las pretensiones de usté.
–No sea usted tan español, don Miguel... –¡Y eso más, mentecato! ¡Pues sí, soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo, y el españolismo es mi religión, y el cielo en que quiero creer es una España celestial y eterna y mi Dios un Dios español, el de Nuestro Señor Don Quijote, un Dios que piensa en español y en español dijo: ¡sea la luz!, y su verbo fue verbo español...