Ejemplos ?
y es: el que respira logros... el que cultiva esfuerzos... el que domina miedos... ...el único. El que hoy intenta como nunca, como siempre, liberarse de sus prisiones, de sus cadenas inútiles, de sus candados atávicos, y brotar sin engaños, sin fraudes, sin dogmas, sin máscaras, a las superficies de un mundo en cierne, destructor de los sistemas subhumanos...
Santana Rodríguez es un hombre valiente, honrado y valeroso a quien los despojos y los ultrajes de ias autoridades obligaron a levantarse en armas; un hombre que avergüenza con su virilidad indomable a los degenerados como su infeliz perseguidor, enfermo ahora de miedos y fatigas policíacas.
¿habraste vuelto cobarde? -¡Astolfo! -¡Por tu vida! ¿qué nombre daré a quien se deja amilanar por esos miedos? ¡Los caprichos de la suerte! ¡Insensato!
Ser la estrofa no cantada por la boca humedecida de soberbias que se forman de miedos y miserias en la voz donde no anida la esperanza de las aves oprimidas en la jaula que formaron los veranos con sus lluvias libertinas.
¡Un demonio! ¿Sabes cuánto vale esa pieza? No está el tiempo para escrúpulos ni miedos. ¡A él, a él! Y, haciendo virar la barca, volvió a las mismas aguas donde se había verificado el encuentro.
-Mucho discurrís y mucho teméis, señora Cornelia -dijo don Juan-; pero dad lugar entre tantos miedos a la esperanza y fiad en Dios, en mi industria y buen deseo, que habéis de ver con toda felicidad cumplido el vuestro.
Ha reaparecido el tiempo; el tiempo reina ahora soberano, y con el horrible viejo ha regresado su demoniaco cortejo de recuerdos, pesares, espasmos, miedos, angustias, pesadillas, cóleras y neurosis.
VIDENTE Sin quererlo en mi diván de miedos te presiento tan distante que un pronto lejano contemplo en el techo al descubrir tu inmóvil lejanía a mi lado.
Debe existir un silencio que se parezca a este mío, amortajado silencio a fuerza de tanto grito… MUERTE Con qué mentiras me enamoras muerte entre los labios que tu amor pervierte; con qué promesas de serenos cielos mientras me inundo en ardorosos celos; con que sonrisas me seduces falsa cuando a mi lecho te acercas descalza; con qué caricias me agotas los miedos que me desvistes con tus propios dedos; con qué esperanzas me anuncias tu vida… si sólo es polvo y osamenta herida; con qué misterios te me abrazas bestia y me eyaculas de blanca modestia; con qué engañifas de otros paraísos me haces añicos todos los hechizos; con qué palabras voy a convencerte que no me importan amoríos de muerte.
Necesitamos periódicamente evadirnos de nuestras convenciones, miedos y manías sociales; borrar el «usted» y la mesura y la prudencia del lenguaje; desfigurar las vestiduras y las costumbres; volcar una abigarrada paleta sobre los grises tonos cotidianos y quebrar una ola de gritos sobre el runrún monótono de la existencia.
Me habló del vértigo mental y de la epilepsia, de la catalepsia y de la letargia, de la corea y de las parálisis agitantes, de las ataxias y de los tétanos, de las neuralgias de las neuritis y de los tics dolorosos, de las neurosis traumáticas y de las neurastenias, y con especial complacencia de las enfermedades recién inventadas, del railway frain y del railway spine, de todos los miedos mórbidos, el miedo de los espacios abiertos y de los espacios cerrados, de la mugre y de los animales, del miedo de los muertos, de las enfermedades y de los astros.
179 »Allí desparavan bombardas e truenos e los trabucos tiravan ya luego piedras e dardos e fachas de fuego con que fazían los nuestros ser menos; algunos de moros tenidos por buenos lançan temblando las sus azagayas, pasan las lindes, palenques e rayas, doblando su fuerça con miedos agenos.