Ejemplos ?
SANCHO: Muza, señor, no os asombre. Sin miramiento al decoro que en vuestra casa se encierra, contando iría a su tierra vuestra deshonra ese moro.
Tuvo también el príncipe un palacio donde vivir y ser tratado con todo el miramiento, honores y regalo debidos a su augusta categoría.
Algo que destaca en la obra lo constituye la constante preocupación por lograr una participación democrática del alumnado en las actividades que se desarrollan: Gobierno de uno mismo con el debido miramiento hacia nuestros semejantes .
Causaba grandísima devoción ver con qué caridad, miramiento y humildad el padre San Francisco trataba y hablaba al hermano Bernardo, su hijo primogénito.
Vigilado con suspicaz celo en todos sus actos, en todas sus conversaciones, oye de boca de su amante, tan pronto imprudentes y exageradas alabanzas, como reprensiones insoportables, que le dirige, cuando está en su buen sentido; porque cuando la embriaguez de la pasión llega a extraviarle, sin tregua y sin miramiento le llena de ultrajes, que le cubren de vergüenza.
¿O serán los fundadores de familias y de industrias cubanas, fatigados ya del fraude de España y de su desgobierno, y como el cubano vejados y oprimidos, los que, ingratos e imprudentes, sin miramiento por la paz de sus casas y la conservación de una riqueza que el régimen de España amenaza más que la revolución, se revuelvan contra la tierra que de tristes rústicos los ha hecho esposos felices, y dueños de una prole capaz de morir sin odio por asegurar al padre sangriento un suelo libre al fin de la discordia permanente entre el criollo y el peninsular; donde la honrada fortuna pueda mantenerse sin cohecho y desarrollarse sin zozobra, y el hijo no vea entre el beso de sus labios y la mano de su padre la sombra aborrecida del opresor?
Con risa infernal escucha y burladora arrogancia, las justas reconvenciones el obcecado monarca, cuando de Borbón el duque, gran condestable de Francia, del venerable legado reproduce las demandas, y con muy cristiano celo y la autoridad y pausa propia de su cuna ilustre, propia de sus nobles canas, mas con todo el miramiento a la debida distancia, que entre rey y entre vasallo Dios mismo establece y marca, le repite las razones que de pronunciar acaba el digno representante de la ofendida tiara, insistiendo en que recuerde que los tratados quebranta, que firmó solemnemente en Perpiñán con España.
La aristocracia echó ternos. «¡Un corregidor de mala muerte tratar con tan poco miramiento a un hombre de pergaminos!.. ¡Ya todos somos unos, no hay privilegios ni cosa que merezca respeto!...» Pero más que la nobleza se indignaron las limeñas contra la perversa autoridad que había tenido la desvergüenza de poner barra de grillos al varón más buen mozo y galanteador de estos reinos del Perú.
Si se cumple las ofertas y el país se salva, inmediatamente se convocará a elecciones para que la voluntad soberana de los pueblos reconstruya el país y entonces todos los buenos patriotas, tenemos nuestra acción expedita para impedir que los ya conocidos elementos nocivos se erijan en poder; pero si no se cumplen los ofrecimientos y resulta que todo esto no es sino una combinación engañadora, entonces tenemos derecho perfecto de desligarnos de una situación aceptada condicionalmente y solo por miramiento a la salvación de nuestros conflictos.
Y cuanto a lo que toca a asistirles para cobrar sus Estados, debéis tener en ello mucho miramiento, y no os dejar persuadir a que ellos comiencen guerra por esto, ni que vos os metáis en ella, sin ver primero que haya buen fundamento y oportunidad, sea con el favor y asistencia del Imperio, y que franceses fuesen impedidos con ingleses, o de otra manera, que se viese ser la cosa muy a la mano, y señaladamente teniendo ojo a los suizos, y que vuestros reinos, Estados y señoríos no se aventurasen.
Y vos ternéis gran miramiento que hagan y ejerciten sus oficios como conviniere, y no excedan de sus instrucciones, ni usurpen más autoridad de la que se les diere, y que sepan que haciendo al contrario seréis deservido y descontento de ello, y que no lo sufriréis, y mandaréis remediar muy de veras como quier que sean.
Pero este talento no le adquirirá sin un inmenso trabajo, al cual no se someterá el sabio por miramiento a los hombres, ni por dirigir sus negocios, sino con la esperanza de agradar a los dioses con todas sus palabras y con todas sus acciones en la medida de las fuerzas humanas.