montaña


También se encuentra en: Diccionario.
Búsquedas relacionadas con montaña: llanura
  • all
  • sustantivo

Sinónimos para montaña

monte

Sinónimos

Sinónimos para montaña

Ejemplos ?
Gustoso habría gritado: -¡Dama Holle, Dama Holle! ¡Abre tu montaña, que así al menos descansaré en mi tierra! Era un pensamiento pecaminoso, y el mozo se santiguó.
Degli altri due ch'hanno 'l capo di sotto, Quel che pende dal nero ceffo è Bruto: Vedi come si storce e non fa motto: E'l altro è Cassio che par si membruto. El señor de Montaña, libro 2, cap.
El brujo abrió la montaña, y ella emprendió el vuelo de regreso, siempre seguida del compañero de Juan, el cual la azotaba con tal fuerza que ella se quejaba amargamente de lo recio del granizo y se apresuraba cuanto podía para entrar cuanto antes por la ventana de su dormitorio.
¿Pero derribas verdaderamente todas las montañas, oh joven?”, dijeron Maestro Mago, Brujito a Gigante de la Tierra. “¿Visteis verdaderamente la montaña que decís?
Seres de "vida monótona, carentes de belleza. Triste existencia, estéril jardín. Árida montaña de dolores"... "los olvidados". Antihéroes de su propia epopeya cotidiana.
Cuando llegaron a la cúspide de una montaña esbelta y desconocida observaron el abismo más extraño jamás contemplado; fascinante, exótico, atrayente y a la vez aterrador, brutal, inconmensurable.
Se dio entonces el pájaro a Gigante de la Tierra, para vencerlo. Después de que hubo acabado aquel pájaro, caminaron de nuevo dirigiéndose hacia el Oriente, en donde estaba la gran montaña.
Entonces ella le contó que Juan había acertado por segunda vez; si al día siguiente acertaba también, habría ganado, y ella no podría volver nunca más a la montaña ni repetir aquellas artes mágicas; por eso estaba tan afligida.
Comencemos nuestro canto por las Musas Heliconíadas, que habitan la montaña grande y divina del Helicón. Con sus pies delicados danzan en torno a una fuente de violáceos reflejos y al altar del muy poderoso Cronión.
La bella dama, deseando en vano verse de Rogelio en compañía, Marsella del ejército pagano casi dïariamente protegía, el cual, robando por montaña y llano, Linguadoc y Provenza recorría; mas ella con gran tino hacía oficio de gran guerrero y capitán propicio.
En seguida, pusieron a esta “tortuga” en el fondo de una gruta al pie de una gran montaña; Meaván, nombre de la montaña de la derrota.
La pequeña Molly y Antón iban con frecuencia a la montaña, y un día dijo ella: -¿A que no te atreves a llamar a la roca y gritar: ¡«Dama Holle, Dama Holle, abre, que aquí está Tannhäuser!?».