Ejemplos ?
El instinto hizo resonar en él su voz poderosa, y arrancándose el pañuelo de seda que le servía de corbata, se lo llevó al costado oprimiendo con él la herida, y en aquel momento un extraño de la montura al desesperado latir de un perro, le despidió bruscamente arrojándole a algunos pasos de distancia sobre un terreno blando y movedizo.
Serapion, sin duda, atribuía esta curiosidad a la admiracion que me causaba la belleza de la arquitectura, pues aminoraba el paso de su montura para darme tiempo de ver.
La mañana era espléndida: una brisa fresca y saturada de olores montesinos agitaba mansamente los chopos y algarrobos copudísimos, que brindan acá y acullá en la carretera sombra bienhechora al caminante en los ardientes meses del estío; el sol empezaba a dorarlo todo con sus raudales de luz; brillaba el cielo con su azul más radiante; lucía el ambiente su más pura transparencia; las lluvias recientes habían llenado de húmedos verdores las vertientes de las montañas y los pintorescos arroyos por los que las aguas destrenzábanse cristalinas por entre rocas limpísimas, verdes juncales y macizos de adelfas coronados de flores carmesíes. Jinete en un caballo de poderosa alzada y típica montura llegó a la venta del tío Antón el Corrales, Antoñico el Caravaca.
Alto, membrudo, con el sable corvo en la diestra, sobresalía con exceso de la montura, y hacía caracolear su tordillo de un lado a otro, empujando con los encuentros a los soldados para hacerlos entrar en fila.
La dama vuelve su montura presta, y por la selva en frenesí se arroja; ni ya en rala ni en densa floresta la senda más segura y franca antoja; mas, pálida, temblando y descompuesta deja al caballo que la senda escoja.
Desmonta entre las flores, y a la riva deja trotar sin brida la montura, que yerra entorno a aquella clara vena, de pasto y fresca hierba rica y llena.
Los que hubieren causado la muerte o herida grave a animales por efecto de la soltura de otros dañinos, o por la mala dirección o carga excesiva de los vehículos, carruajes, caballos, bestias de tiro, de carga o de montura; 3.
Mientras la boquiabierta chiquillería estudia aquella borriquilla que luce ese cabezal tan lindo; que mueve la cabeza con las orejas tan quietas; mientras adivina cómo el Señor se sostiene tan bien sostenido sin montura y sin estribos, Rogelio sigue rezando, maquinalmente, sumido en aquel despertar para él tan inopinado.
Inclinado sobre la montura, sostiene con la mano izquierda las riendas y oprime con la diestra la huasca con mango de bambú y empuñadura de plata, compañera inseparable de su persona y que, como arma de ataque y de defensa o instrumento de suplicio, está siempre pronta a restallar en su puño vigoroso.
Habíamos conseguido -¡el cielo sabe a costa de que esfuerzos y sufrimientos!- hacer tomar el trote a nuestra montura, cuando de pronto me sentí en el suelo, con todo el volumen de Eyzaguirre encima.
Terminado el almuerzo, don Simón Antonio apareció de nuevo en el patio, y aproximándose al alazán que un sirviente tenía de la brida, puso el pie en el estribo y se izó trabajosamente sobre la montura.
Como el anciano no le conocía, sujetó su potro, y entonces pudo observar la cabalgadura de Fernando, porque exclamó: -Hermanos, hermanos, mirad el caballo de mi hijo. Los hombres que acompañaban al anciano rodearon amenazadores a Fernando, y el anciano prosiguió: -Ved, ved, su montura.