morir


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Sinónimos para morir

fallecer

Sinónimos

Antónimos

desvivirse

Sinónimos

Sinónimos para morir

Ejemplos ?
Mil gritos, mil sollozos, mil blasfemias llenaron los ámbitos de la prisión. Todo hombre que va a morir suele aferrarse a una idea cualquiera y no abandonarla más.
¡Ah! ¡Mas me hubiera valido que me dejase morir en la mitad de la calle!... ¡Es muy triste aborrecer, o no poder tratar como Dios manda, a la persona que nos ha salvado la vida, exponiendo la suya!
Las balas, por consiguiente, pasan ahora muy altas, y no hay peligro alguno en atravesar nuestra calle. ¡En cambio, fuera la mayor de las infamias que dejásemos morir a este desgraciado, por ahorrarnos una pequeña molestia!
Como tenía vendados los ojos, no veía caer a mis compañeros. Quise contar las descargas para saber, un momento antes de morir, que se acababa mi existencia en este mundo.
Si cualquiera de vosotros, o todos juntos, hallarais ocasión propicia de vengar la muerte de doscientos ochenta y cinco compatriotas y de salvar la vida a otros doscientos más; si sacrificando vuestra existencia pudieseis desenojar la indignada sombra de vuestros antepasados, castigar a los verdugos de doscientos ochenta y cinco héroes, y librar de la muerte a doscientos compañeros, a doscientos hermanos, aumentando así las huestes del ejército patrio con doscientos campeones de la independencia nacional, ¿repararíais ni un momento en vuestra miserable vida? ¿Dudaríais ni un punto en abrazaros, como Sansón, a la columna del templo, y morir, a precio de matar a los enemigos de Dios?
Oiga usted, Capitán... ¡Me muero! -¡Qué se ha de morir usted, señora! -respondió don Jorge, estrechando la ardiente mano de la enferma-.
¡El infeliz ha renunciado a todo lo de la tierra! ¡Nada tiene que ver con los hombres!... ¡nada!...--Os suplico, por tanto, que lo dejéis morir en paz. - ¡Oh!
¡Yo he sabido morir del modo más afrentoso; pero al tratarse de nacer, busqué dulzura y amor; nací entre sencillos pastores, no entre lobos carniceros!
La noche que ayude a bien morir a su madre de usted, le dije honradamente y con mi franqueza habitual (para que aquella señora no se muriese en un error, sino a sabiendas de lo que pasaba) que yo, el Capitán Veneno, pasaría por todo en este mundo, menos por tener mujer e hijos.
El pobre Capitán se sintió morir de ventura; un río de lágrimas brotó de sus ojos y exclamó, estrechando entre sus brazos a la gallarda huérfana: -¡Conque estoy perdido!
Porque si hay alguien de quien un amante no quisiera ser visto arrojando al suelo sus armas o abandonando sus filas, es el que ama; preferiría morir mil veces antes que abandonar en el peligro a su bienamado y dejarle sin auxilio, porque no hay hombre tan cobarde a quien Amor no infunda el mayor valor y no lo convierta en un héroe.
Lo que decía Homero de los dioses que inspiran audacia a ciertos guerreros puede decirse con más justicia del Amor que de ninguno de los dioses. Únicamente los amantes son los que saben morir el uno por el otro.