mozo

(redireccionado de mozas)
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  • sustantivo
  • adjetivo

Sinónimos para mozo

mozo de cuerda

mozo de espuela

soltero

Sinónimos

Sinónimos para mozo

adolescente

Sinónimos

Ejemplos ?
Luego la aventura tiene una continuación que no he encontrado en otras de las versiones publicadas, excepto en alguna de la Alta Bretaña: su padrino le dijo que habría debido dejar embarazadas a las mozas antes de irse de allí.
Hecho esto, todas las gitanas viejas, y algunas mozas, y los gitanos, se esparcieron por todos los lugares, o, a lo menos, apartados por cuatro o cinco leguas de aquel donde habían asentado su real.
Pero lo primero que advirtieron fue en que les habían de pedir que no las habían de pedir celos por cosas que las viesen hacer de sus personas, porque mal pueden regalar las mozas a los de dentro si no hacen tributarios a los de fuera de casa.
Es el sello de nuestras ferias y romerías: el sonido de las tarrañuelas de cien y cien bailadores a lo alto, al compás de las panderetas que tañen las mejores mozas del lugar.
—A ahogar penas se ha dicho— pensó el desventurado.— Y sin más, encaminóse á una parranda de lujo, de esas que hacen temblar el mundo, en las que hay abundancia de viandas y de vinos, y superabundancia de buenas mozas, de aquellas que con una mirada le dicen á un prójimo: ¡dése usted preso!
«Yendo una noche mi mayor a pedir limosna en casa del corregidor desta ciudad, que es un gran caballero y muy gran cristiano, hallámosle solo; y parecióme a mí tomar ocasión de aquella soledad para decirle ciertos advertimientos que había oído decir a un viejo enfermo deste hospital, acerca de cómo se podía remediar la perdición tan notoria de las mozas vagamundas, que por no servir dan en malas, y tan malas, que pueblan los veranos todos los hospitales de los perdidos que las siguen: plaga intolerable y que pedía presto y eficaz remedio.
Y, después que todas le hubieron visto, hasta las negras bozales, tomó Loaysa la guitarra, y cantó aquella noche tan estremadamente, que las acabó de dejar suspensas y atónitas a todas, así a la vieja como a las mozas; y todas rogaron a Luis diese orden y traza cómo el señor su maestro entrase allá dentro, para oírle y verle de más cerca, y no tan por brújula como por el agujero, y sin el sobresalto de estar tan apartadas de su señor, que podía cogerlas de sobresalto y con el hurto en las manos; lo cual no sucedería ansí si le tuviesen escondido dentro.
Uno de los dos ancianos llamó aparte a una de las dos mozas gallegas, y preguntóle cómo se llamaba aquella muchacha hermosa que habían visto, y que si era hija o parienta del huésped o huéspeda de casa.
Frunciendo ambas dos cejas encomendóla a su gente, diciendo: "Malditas viejas, que a las mozas malamente enloquecen con consejas!" Y aplicando el capitán a su potro las espuelas, el rostro a Toledo dan, y a trote cruzando van las oscuras callejuelas.
-preguntó, a la vez que cogía una de las desfallecidas manos a la enferma, que seguía mirándole con el espanto en los ojos, y al ver que nada le respondía, continuó con voz dulce y acariciadora-: Me he enterado por mi hermana de que estás algo malucha, y ahora, al pasar por la esquina, pues voy a casa de Bastián, que tiene a la menor de sus mozas con un calenturón que la está achicharrando, pues me dije yo: «Ya que estamos tan cerca, vamos en un vuelo a ver a Rosalía, y a llevarle este escapulario de la Santísima Virgen de Lourdes, para que durante tres meses la rece tres Avemarías en acción de gracias por haberle devuelto la salud».
Diose con brío a las leyes, Y aunque legislaba a tientas, Dio brujas al Santo Oficio Y vagos a las galeras. Diole además la manía Para adquirir pronta y buena Fama en la corte, de hacer En las mozas una leva.
EL PRIMERO: Ya…, pero… EL SEGUNDO: Pero ya entiendo; hay de vagos una cáfila que diz que me conocieron y me amaron en mi infancia, que anduvieron a mi escuela o cosa que se lo valga, que quisieran que yo hiciese de mi estudio una posada; que anduvieran largamente la botella y la baraja, que hubiera mozas acaso nada esquivas, que hubiera armas con que armar ruido y pendencias y desorden… ¡Noramala!