Ejemplos ?
Notaron aún más, que toda forma existente en cualquier ente mudable con la que recibe su primitivo ser, de cualquier modo o naturaleza que sea, no puede ser sino dependiente de aquel ente superior que realmente tiene ser y es inmutable.
Porque así como nosotros podemos hacer, no de nuestra naturaleza de hombres, sino de este aire que nos circunda y con que respiramos, un soplo cuando soplamos, así Dios todopoderoso, no de su naturaleza, ni de alguna materia criada, sino de la nada, pudo hacer un soplo, el cual con mucha conveniencia se dijo que le inspiró y sopló para infundirle en el cúerpo del hombre, siendo él incorpóreo y el soplo también incorpóreo, pero él inmutable y el soplo mudable; porque siendo él no criado, le infundió criado.
Sabemos por la reiterada experiencia de nuestra propia naturaleza que el cuerpo se une con el alma para formar un hombre entero y cumplido, lo que si no fuera muy ordinario y usado, fuera más increíble sin duda que esto; porque mas fácilmente se debe creer que se puede juntar, aunque sea lo humano con lo divino, lo mudable con lo inmudable, el espíritu con el espíritu, o por usar de los términos que vosotros empleáis, con más facilidad puede juntarse lo incorpóreo con lo incorpóreo que lo corpóreo con lo corpóreo.
Que no debe buscarse la causa eficiente de la mala voluntad CAPITULO VIII. Del amor perverso con que la voluntad se aparta del bien inmutable y se inclina al bien mudable CAPITULO IX.
Y si esta cualidad no fuese mudable, tampoco juzgarla una mejor que otro de las especies sensibles; mejor el más ingenioso que el más estúpido, mejor el sabio que el ignorante, mejor el más ejercitado que el menos práctico, y aun uno mismo cuando va aprovechando mejor ciertamente que antes.
Hízose el mundo con el tiempo, pues en su creación se hizo el movimiento mudable, como parece se representa en aquel orden de los primeros seis o siete días, en que se hace mención de la mañana y tarde, hasta que todo lo que hizo Dios en estos días se acabó y perfeccionó al día sexto, y al séptimo, con gran misterio, se nos declara que cesó Dios.
Bajo del ancho pórtico, en las gradas que hasta el atrio conducen, sobre el fresco césped que brota entre las blancas piedras, de las columnas jónicas sustento, Platón descansa entre el amado grupo de sus fileles discípulos, que atentos ora a la voz de su elocuente labio, ora el rumor del mar, que en sordo estruendo bate del cabo las diformes rocas, ora a las quejas lánguidas del céfiro yacen inmobles semejando aquellas escenas de los dioses que el eterno cincel de Fidias, en los anchos frisos, supo trazar del Partenón soberbio. Callados miran, de la clara tarde a la mudable luz, tierras y cielos prolongarse sin límites.
¿Quién pensara que fuera tan mudable Zapaquilda, cruel y inexorable, y que al galán Marramaquiz dejara por un gato que v1ó de buena cara, después de haberle dado un pie de puerco hurtado, pedazos de tocino y de salchichas?
No digo que lo hagáis, que es causa ajena; allá con vos las haya, la ofendida; sólo probaros quiero que la pena tenéis, que os da fortuna, merecida. Pecáis mudable, y por castigo ordena otra mudanza, mal de vos sufrida.
Cuando feliz pensé que fuese, y loco creía que me amase más Alcina, el corazón que puso en mí, traspuso, y en otro nuevo amor su amor dispuso. »Tarde entendí su natural mudable, que suele amar por desamar muy presto.
Advirtieron que todo cuanto era mudable o estaba sujeto a las leves de la instabilidad no era el sumo Dios, y así dirigieron todos sus discursos a examinar y averiguar la esencia y cualidades de todas las almas y espíritus instables, para descubrir en ellas al mismo Dios.
as cuatro esferas doradas, que ensartadas en un perno, obra colosal de moros con resaltos y letreros, de la torre de Sevilla, eran remate soberbio, do el gallardo giraldillo hoy marca el mudable viento (esferas que pocos años después derrumbó en el suelo un terremoto), brillaban del sol matutino al fuego, cuando en una sala estrecha del antiguo alcázar regio, que entonces reedificaban tal cual hoy mismo le vemos, en un sillón de respaldo sentado está el rey don Pedro, joven de gallardo talle, mas de semblante severo.