mover

(redireccionado de mueve)
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  • verbo

Sinónimos para mover

Ejemplos ?
Lo distingue muy bien; y ve los hilos oscuros de sudor que arrancan de la cruz y del anca. El sol cae a plomo, y la calma es muy grande, pues ni un fleco de los bananos se mueve.
¿Eeeeeeh? XI Era un hombre: EL HOMBRE. Menos nada y nada más que quien nos mueve... ...quien nos libera... ...quien nos altiva...
Sobre la realidad de las cosas, en la atmósfera más pura de la región social, mueve sus alas un genio que nunca desampara a los pueblos, que mostrando al hombre la nada de sus obras, le impele siempre hacia adelante, y señalándole a lo lejos bellas utopías, repúblicas imaginarias, dichas y felicidades venideras, infúndele en el pecho el valor necesario para encaminarse a ellas, y la esperanza de alcanzarlas.
Porque escribir de la realidad… mejor vivirla. Doña Blusa tiembla cuando se mueve el cable Temblorosa Doña Blusa se puso blanquísima de susto.
odos, ya sea su gracia o mala o buena, uien hacerlo, y de tal suerte avanzan ue cuanto en unos al aplauso incita n otros mueve a chufa, risa y grita.
- ¡Ah, dinero! Fuerza que mueve al sol y a las demás estrellas... XVII Algún día emergerá para fundirnos en mies inseparables a los demás ...
Mas de ti tengo miedo y de tu pene infesto para los chicos buenos y malos, el cual tú por donde gustes, cuando gustes mueve, cuanto quieras, cuando esté para afuera preparado.
No, una especie de neoestridentismo: entre tanto escándalo de compra-ventas y demagogia, la subterraneidad de significaciones silenciosas, se mueve.
La contumelia es menor que la injuria, y de ella nos podemos quejar más que vengarla, y las leyes no la juzgan digna de castigo. La humildad mueve este afecto del ánimo que se encoge por algún hecho o dicho contumelioso.
No cesa aquí; y su acero cuanto pilla deshace, sea yelmo o cota o malla; a aquel le raja frente, a aquel mejilla; a estotro rompe cráneo o brazo talla; del cuerpo el alma a miles desengrilla y mueve nueva vez a la batalla a aquella gente vil y espantadiza que huye sin orden de su propia riza.
Será cosa superflua querer hacer ahora demostración de que esta grande obra del mundo no puede estar sin alguna guarda, y que el curso y discurso cierto de las estrellas no es de movimiento casual; por lo que mueve el caso a cada paso se turba...
Podemos quejarnos muchas veces de los hados, pero no los podemos mudar, porque son duros e inexorables. Nadie los mueve ni con oprobios, ni con lágrimas, ni con razones.