neciamente


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  • adverbio

Sinónimos para neciamente

atontadamente

Ejemplos ?
Finalmente, es grande el peso y la fuerza de la historia, que clarísimamente nos enseña que la potestad legislativa y judicial de que venimos hablando fue ejercida libre y constantemente por la Iglesia, aun en aquellos tiempos en que torpe y neciamente se supone que los poderes públicos consentían en ello o transigían.
Digo que cuando se fue refinando mi inteligencia, porque en los primeros tiempos era yo un porro que disfrutaba de la música neciamente, a la buena de Dios, ignorando las sutiles e intrincadas razones en virtud de las cuales debía gustarme o disgustarme la ópera que estaba oyendo.
Y juntando a esto la proposición de naturaleza, ´con naturaleza se contenta la naturaleza, y con ella misma se ayuda’, y los demás oráculos ciegos suyos, esperaban la redución de la primera materia y al cabo reducían su sangre a la postrera podre, y en lugar de hacer del estiércol, cabellos, sangre humana, cuernos y escoria, oro, hacían del oro estiércol, gastándolo neciamente.
Si para ti o para tus hijos quieres aceptar algún socorro mío, dilo; pronto estoy a darte con generosidad lo que desees y encargar a los que te den hospitalidad que te traten bien. Y si lo rehúsas, ¡oh mujer!, obrarás neciamente; si aplacas tu ira, ganarás mucho más.
Y del mismo modo hacen que digan o hagan algunas cosas fuera de su orden natural, torpe y neciamente, publicando que tres diosas compitieron entre sí sobre quién llevaría el premio de la hermosura, y que las dos, por haber sido vencidas por Venus, destruyeron a Troya; que las diosas se casan con los hombres; que Saturno se comía a sus hijos; en fin, que no se puede fingir engaño alguno sobre horrendos monstruos o vicios que no se halle allí; todo lo cual es muy ajeno a la naturaleza de los dioses.
¿Por ventura aquellos sabios y científicos, varones que se glorían por un beneficio digno del mayor aprecio el haber escrito y enseñado, para que se supiese, el método y motivo con que se había de suplicar a cada uno de los dioses, y qué era lo que se les debía pedir, a fin de que, inconsiderada y neciamente, como suele nacerse por risa y mofa en el teatro, no pidiesen agua a Baco y vino a las ninfas, aconsejaran a ninguno rogase a los dioses inmortales que cuando hubiese pedido a las ninfas vino y le respondiesen: «Nosotras sólo tenemos agua, eso pedidlo a Baco», dijese entonces prudentemente: «Si no tenéis vino, a lo menos dadme la vida eterna»?
Por lo que nos advierte la divina Providencia que no despreciemos neciamente las cosas, sino con diligencia procuremos saber la utilidad y provecho que tienen, y cuando nuestro ingenio limitado no lo comprendiese, creamos que está oculto, así como lo estaban algunas otras cosas que apenas pudimos descubrir; pues la utilidad que resulta del secreto, o sirva para ejercitar nuestra humildad o para quebrantar nuestra soberbia, puesto que no hay naturaleza que sea mala, y este nombre de malo no denota otra cosa que una privación de lo bueno.
Si esta paz que promete Dios a David puede pensarse que se cumplió en los tiempos que corrieron reinando Salomón Cualquiera que espera en este siglo y en esta tierra una felicidad tan grande como ésta, opina muy neciamente.
Si aquesta injuria ha de quedar vengada, remítase a la pólvora o la espada.» «Bien dice (respondió Raposo, haciendo debido acatamiento al gran senado) Trebejos, y no es justo, aunque se pruebe lo que estáis diciendo y quede a vuestro gusto sentenciado, que deis al pueblo gusto, al teatro sacando neciamente un gato con capuz y caperuza, no menor locura que se intente, no siendo Micifuf el moro Muza, tratar de desafíos con quien sabéis que tiene tantos bríos.
Escribí aquella misma noche a mi amiga, dándole mi opinión sobre Giovanni Bellini, los admirables helados de "Florian" y el valor artístico de las góndolas, y añadí una posdata para decirle que su "doble" del relato se había comportado muy neciamente.
Y muchos propugnan que esas mismas leyes sean restablecidas en nuestros tiempos, pues quieren apartar en absoluto a Dios y a la Iglesia de la sociedad conyugal, pensando neciamente que el remedio más eficaz contra la creciente corrupción de las costumbres debe buscarse en semejantes leyes.
Pero ahora consideremos cuán neciamente creen que no se perdió Roma por la defensa de estos dioses cuando andaba victorioso Aníbal si vemos que no pudieron socorrer a la ciudad de Sagunto para que no se perdiese por guardar a Roma su amistad.