oblicuo


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  • adjetivo

Sinónimos para oblicuo

Sinónimos para oblicuo

Ejemplos ?
En el abandono de su letargo calenturiento reaparecía más claro el sello de la raza, lo oblicuo de los ojos, lo menudo, como rudimentario, de las facciones, la expresión mística, infantil, ingenua, de la faz, lo exiguo de la cabeza, la negrura lustrosa del lacio pelo.
Así pues, de su legítima esposa mientras vacío está su lecho, al encontrarse ella muy cargado de vino a Cíniras, mal diligente la nodriza, con un nombre mentido, verdaderos le expone unos amores y su faz alaba; al preguntársele de la doncella los años: 440 “Pareja”, dice, “es a Mirra.” A la cual, después que conducirla a su presencia se le ordenó y cuando volvió al palacio: “Alégrate”, dijo, “mi ahijada: hemos vencido.” Infeliz, no en todo su pecho siente alegría la doncella, y su présago pecho está afligido, pero aun así también se alegra: tan grande es la discordia de su mente. 445 “El tiempo era en el que todas las cosas callan, y entre los Triones había girado, oblicuo el timón, su carro el Boyero.
Y el sol picará, a pesar de estar en invierno, y calentará casi demasiado, por un costado, hasta las doce, para, después, calentar por el otro, hasta la llegada, oblicuo y fastidioso, más y más, a medida que va bajando.
¿Qué del inicuo Ecelino Román? ¿Qué de otros ciento que tras de un largo andar siempre en oblicuo nos manda Dios por pena y por tormento?
El oblicuo paralelogramo de luz que llegaba desde la calle a platear el tul del mosquitero, era la noción de que vivía como antes, como ayer, como hace diez años.
El sol salió, y en el primer baño de su luz, las pavas del monte lanzaron al aire puro el tumultuoso trompeteo de su charanga. Los perros, dorados al sol oblicuo, entornaron los ojos, dulcificando su molicie en beato pestañeo.
ontano, cuyo nombre es la primera estrellada señal por do camina el sol el cerco oblicuo de la esfera, nombrado así por voluntad divina, para mostrar que en ti comienza Apolo la luz de su celeste diciplina: yo soy un hombre desvalido y solo, expuesto al duro hado cual marchita hoja al rigor del descortés Eolo; mi vida temporal anda precita dentro el infierno del común trafago que siempre añade un mal y un bien nos quita.
Allí se están dos o tres días, unas junto a otras, en haces disciplinados, con su mástil único y oblicuo teñido de añil, su obra muerta de color añil, sus hombres hercúleos con anchos calzones azules, prietas camisetas de punto, boinas ajustadas, pipas en las bocas, semblantes triangulares, tallados en carne bruna por el hacha de un dios terco y simplista.
El continuo choque de proyectiles había concluido por desmoronar uno de los tabiques de barro seco, ya débil y vacilante a causa de los ludimientos de hombres y de bestias, abriendo ancha brecha por la que entraban las balas en fuego oblicuo.
En el acto arrojó Ayante una reluciente lanza a Polidamante, que ya se retiraba; éste dio un salto oblicuo y evitóla, librándose de la negra muerte; pero en cambio la recibió Arquéloco, hijo de Antenor, a quien los dioses habían destinado a morir: la lanza se clavó en la unión de la cabeza con el cuello, en la primera vértebra, y cortó ambos ligamentos; cayó el guerrero, y cabeza, boca y narices llegaron al suelo antes que las piernas y las rodillas.
Me contestó una de esas sonrisas que prometen mucho, una sonrisa que era necesario traducir así: «¿Pensabas que iba a enseñarte algo vulgar?» Al rayo oblicuo de un sol de otoño; al lado de un matorral de rosalillos mal cuidados, cuyos capullos parecían revejecidos también; sentada en una butaca carcomida, de resquebrajada gutapercha, vi a una mujer cuyo semblante encuadraba un tocado de esos inconfundibles, de cocas de cinta y tules negros, que sólo usan las ancianas de Francia.
Cortada en oblicuo hay, de ancha curvatura, una senda, 130 y, con la frontera de tres zonas contentándose, del polo rehúye austral y, vecina a los aquilones, de la Osa.