Ejemplos ?
Lo primero que lamenta un hombre honrado en Mabille, al ver aquellas beldades, hez de la sociedad, verdaderos sepulcros blanqueados, entregarse a los más repugnantes alardes de impudor, entre las frenéticas dislocaciones del obsceno cancán, es que a tanto y tan asqueroso vicio se haya erigido un templo tan hermoso; y como consecuencia de tan oportuna lamentación, échase uno a considerar lo que aquello sería y el apacible deleite que ofreciera si, en lugar de las turbas de impúdicas artificiales bellezas que se subastan allí, haciendo, para lograrlos mejor, una repugnante gimnasia, lo poblaran mujeres honradas y de buena educación.
El torvo pecador que le miraba, Ni aun osó articular leve sonido; El llanto de sus ojos descendido Como lava de fuego le quemaba. Fulguró sobre el negro cuerpo obsceno La etérea lumbre y torva llamarada Humeó al sonar el pavoroso trueno.
18); la República, una vergüenza; los proceres de la Independencia, ambiciosos sin antecedmtas y ver- daderos monstruos; la Inquisición, una tlelicia cuyo restable- cimiento convendría; la libertad de imprenta, una iniquidad; Bolívar, San Martín y Monteagudo, tres peines entre los que distribuye los calificativos obsceno...
Vistos al través de sus anteojos negros, juzgados de acuerdo con su canon estético, es Rosetti un idiota, Swinburne un degenerado superior, Verlaine, un medroso degenerado, de cráneo asimétrico y cara mongoloide, vagabundo, impulsivo y dipsómano; Tolstoy, un degenerado místico e histérico; Baudelaire, un maniático obsceno; Wagner, el más degenerado de los degenerados, grafónomo, blasfemo y erotómano.
Volví el rostro hacia la pared. Con lápiz, algún durmiente había diseñado un dibujo obsceno. Pensé: "Mañana me iré a Europa, puede ser...", y cubriéndome la cabeza con la almohada, rendido de fatiga, me dormí.
A ella que dudaba, la de la larga edad de la mano la hace bajar y acercada al alto lecho, cuando la entregaba: “Recíbela”, dijo, ésta tuya es, Cíniras” y unió su malditos cuerpos. “Recibe en el obsceno lecho su padre a sus entrañas 465 y de doncella sus miedos alivia y la anima en su temor.
La misma Celestina escolastiza el amor (14) cuando no cae en lo brutal. No son castizos el sentimentalismo obsceno, ni los aderezos artificiosos del onanismo imaginativo del amor baboso.
vivía en una de las casas que había allí enfrente... Lentamente, sin poderme contener, desvié la conversación hacia un tema obsceno...
En cuanto á los honores concedidos por el Congreso á San Martín, dice: «que estos fueron obra del miedo, y no de »la gratitud nacional»— y, en un párrafo que bautiza con el epígrafe Servilismo y adulación lanza al clero peruano este en- venenado dardo:— «El clero oía con gusto un himno dedicado »á Bolívar, que se cantaba entre la epístola y el evangelio, »conslándole que Bolívar era el hombre más cinicamente obsceno Tdel mundo al lado del cual, añadimos nosotros, Pirrón, con su oda á Priapo, sería probablemente para los ignacianos un mo- naguillo de la Cartuja, ó una pudorosa monja visitandina.
Me detuve un instante cerca de un pico de gas, cuya llama ardía en la oscuridad nocturna como una mariposa de fuego... ¿Cartas transparentes?, me dijo un muchacho, que guardó el obsceno paquete al volverlo a mirar.
En la vida común y en el comercio corriente de las gentes la extrema pobreza de ideas nos lleva á rellenar la conversación, como de ripio, de palabrotas torpes, disfrazando así la tartamudez mental, hija de aquella pobreza; y la tosquedad de ingenio, ayuno de sustancioso nutrimento, llévanos de la mano á recrearnos en el chiste tabernario y bajamente obsceno.
Los numerosos pasajes de Shakespeare en que el lenguaje es barroco, vulgar, exagerado, extravagante, hasta obsceno, se los inspiró la Vida, que anhelaba un eco a su propia voz, rechazando la intervención del bello estilo, a través del cual puede únicamente expresarse.