occidente


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Sinónimos para occidente

ocaso

Sinónimos para occidente

Ejemplos ?
Su territorio comprende de Norte a Sur, desde el desierto de Atacama hasta el Cabo de Hornos, y de Oriente a Occidente, desde las Cordilleras de los Andes hasta el mar Pacífico, con las islas de Juan Fernández y demás adyacentes.
Y quiero lo que no tengo y tengo lo que no quiero.» Intente usted, señora, localizar esta voz. ¿Desde dónde suena? ¿Viene de Oriente o de Occidente? ¿De cerca o de lejos?
La lleva el Nuevo Mundo sacramente, en lo mejor de su entraña, desde su incorporación a la Civilización de Occidente, por el esfuerzo pródigo y fecundo de España y Portugal.
En tanto el sol su occidente Y el dia su fin tocaba, Y á largo paso avanzaba La noche lóbrega en pós: Y al miserable Ronquillo Le iba el aliento faltando Cada vez mas escusando La memoria de su Dios.
Crecen la audacia y las voces, El tumulto se acrecienta, Ni la majestad se mira Ni la razon se respeta. Y al fin con fúnebre pompa De Occidente por las puertas Entró cercada de lanzas En la liza la princesa.
Por eso creo que es imprescindible replantear desde Occidente estrategias y políticas diferentes respecto de Medio Oriente, porque corremos el riesgo de que diciendo defender valores terminemos finalmente, a través de estrategias equivocadas atacando esos valores, profundizando la crisis y que sucedan hechos como el que sucedió en Bengassi, donde tenemos que lamentar la muerte de un diplomático, cualquiera sea su origen, en este caso un embajador estadounidense, cosa que no sucedía desde hacía muchísimo tiempo.
Pero como las estructuras sociales en el escenario americano no coincidían con las del occidente europeo, ni la oposición burguesía–aristocracia definía las fronteras y antagonismos en la sociedad, los elementos jacobinos se enfrentaron aquí a una contradicción insalvable: las masas veían en aristocracia criolla, fuerza dirigente del movimiento anticolonial, al explotador inmediato, en tanto ésta temía, por encima de todo, la rebelión popular.
Esta situación empeoró con la llegada de los españoles, al principio por el equívoco de que se cumplían las centenarias profecías y más adelante, por la negación de su civilización durante trescientos años, que mantuvo a los indios en la explotación más inhumana y cruel; por lo que el recuerdo de los valores y conocimientos de su cultura milenaria, se mantuvieron de manera inconsciente en las tradiciones, usos, fiestas y costumbres de los pueblos indígenas y campesinos. Por otra parte, también se negó a México la mejor herencia cultural de Occidente.
Tanta hermosura hay en ella que dudo, al ver su primor, si acaso es del cielo flor, si acaso es del mundo estrella; es en fin ciudad tan bella que parece en tal hechizo, que la omnipotencia quiso dar una señal patente de que está en el Occidente el terrenal paraíso.
Por ello el desarrollo que logró Occidente a lo largo de tres siglos que duró la Colonia, no pudieron ser compartidos por los españoles, criollos y mestizos, y por supuesto que menos los indios, a quienes los mantuvieron en un estatus de vencidos de guerra y representantes de las fuerzas demoníacas; por lo que su cultura estaba totalmente proscrita.
Este hecho que caracteriza una vez más la andanada terrorista ha merecido por parte nuestra también un período de reflexión acerca de determinadas interpretaciones que hubo en su momento referidas a acontecimientos sucedidos en los países árabes y que fueron por muchos líderes occidentales interpretados o denominados, tal vez periodísticamente, como la primavera árabe, pero que en realidad, humildemente y con mucho respeto desde nuestro punto de vista, reflejaba tal vez otras situaciones no percibidas, no entendidas, no comprendidas por los principales líderes de Occidente.
Hubo, antes de la expansión de occidente, cultura de menor nivel técnico y distintos modelos de civilización; pero la división actual entre los pueblos, y sus connotaciones de miseria, dependencia y antagonismo, corresponden a la superestructura de la modernidad.