occitano

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Sinónimos para occitano

lemosín

Sinónimos

Ejemplos ?
En un principio los vasallos del Rey de Francia lograron rápidos avances que se verían plasmados con la toma de Toulouse y la muerte del rey Pedro II de Aragón (a quien los occitanos debían vasallaje) en la batalla de Muret y la condena del catarismo en el Concilio de Letrán IV (1215).
Esto unido a la renuncia del hijo de Simón, Amaury VI de Montfort, de sus derechos sobre el Condado y la victoria militar en 1226 de los ejércitos franceses al mando del hijo de Louis VIII sobre los occitanos favorece el clima para que en 1229 el legado papal (Cardenal de Saint-Ange) ideara un acuerdo de paz que sería finalmente redactado por el Conde de Champagne y el Abad de Grandselve y firmado en marzo de ese año en Meaux.
La influencia de la Guía de perplejos fue enorme, fundamentalmente entre los hebreos sefardíes y occitanos, aunque también se aprecia su huella en la escolástica cristiana.
El 10 de septiembre, las tropas de Pedro el Católico se unieron a las de sus aliados occitanos y montaron el campamento en el llano de la ribera izquierda del Garona.
Según distintas hipótesis, alejado o cercano a las embarcaciones amarradas que habían llegado desde Tolosa llenas de provisiones, y contaban con unos 2000 caballeros (la caballería pesada de la época), la mitad aragoneses y la otra mitad occitanos; a este número podrían sumarse como máximo otros 2000 jinetes más ligeramente armados.
Los peones del contingente provenzal, que eran siempre muy numerosos, y que aún no habían participado en el combate, viéndose desbordados por el alud de caballeros aragoneses y occitanos que retrocedían de forma desordenada, fueron alcanzados por los caballeros franceses y sufrieron muchas bajas.
Los últimos núcleos de cátaros se refugiaron en el castillo de Quéribus, última fortaleza caída, en cuevas y espulgas (cuevas fortificadas) de los valles altos de los Pirineos, especialmente en el Ariège, y muchos escaparon a territorios de la corona aragonesa. Lérida, Puigcerdá, Prades o Morella se convirtieron en centros de cátaros occitanos.
Se convirtió en la visión oficial francesa de la cruzada albigense. Los occitanos, y sus cabezas visibles, el conde de Tolosa y el rey de Aragón, son identificados con el Demonio y la herejía.
Justifica la cruzada por el hecho de que los dirigentes occitanos consintieran la existencia de herejes, aunque critica los excesos cometidos que achaca a la ambición de Simón de Montfort, asimismo castigado por ellos.
Bertrand de Born lo Filhs, hijo del homónimo trovador aquitano, en su sirventés Guerra anima al seinhor dels Aragones a proteger a los occitanos.
Es la visión común de esa época, tanto entre occitanos como entre franceses del norte, y una crónica valiosa que también influyó en la historiografía gala.
Su visión es la de un rey hispano y católico, Pedro II de Aragón, que tuvo que ir a defender los derechos feudales entre sus vasallos occitanos, pero no a proteger la herejía.