océano

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Sinónimos para océano

mar

Sinónimos

Ejemplos ?
Ésta con rojo azote, abruma, agita dos rabiosos caballos denegridos, y el carro guía a do el bretón navega. Los bajeles de Albión el cristalino oceano hienden, y espumosa senda patente dejan por doquier han ido.
Cuanto se acerca a mí, terror me infunde. EL CORO Nada receles; con ligero vuelo Alegres ninfas a esta roca llegan, No sin vencer la voluntad de nuestro Padre Oceano.
En tiempo de Felipe II, cuando estábamos en la cumbre de la prosperidad, cuando dominábamos y despojábamos tantas regiones, cuando ::La tierra sus mineros nos rendía, ::Sus perlas y coral el Oceano; Campanella se pasma de que tanta riqueza se disipe sin saber cómo, y de que siempre estemos sin un real y pidiendo prestado.
La noche por los cielos se derrama, vistiendo largo luto al firmamento; el fuego llora, el Oceano brama, gime y suspira racional el viento, y, a falta de afligidos corazones, los duros montes hacen sentimiento.
A los dioses cumple ser más prudentes que los hombres. = EL CORO: Estrofa I Hay una roca famosa por la que corre agua de Oceano y de la que brota una fuente donde se llenan las urnas.
Ideal de virtud, de ciencia y gloria, Sueños alegres de mi mente joven, Visiones del Cantábrico Oceano, Roto jirón de niebla, Que en las tardes de otoño me traías Mil vagas sombras y flotantes coros, Por divina manera congregando Lo que en los libros vi bullir y alzarse, Lo que difuso en la materia vive, Y aquella esencia más sutil y pura Que sobre la materia y sobre el libro Mi espíritu insaciable adivinaba.
Tu diadema asombra a los astros y tu luz hace cantar a los poetas, perla del oceano infinito, flor de lis del oriflam in- menso del gran Dios.
Ya la nube del rayo justiciero, Asciende al horizonte rugidora, Y se alza el brazo airado, Que va a rasgar el libro de las leyes De la conquista fiera, ¡Y a azotar con el cetro de sus reyes El rostro de la España aventurera!» ::III Dejó su nido el águila temprano, ¡Ansiaba luz, espacio, tempestades, Playas agrestes y nevados montes Para ensayar su vuelo soberano! Buscaba un astro nuevo Perdido en los nublados horizontes, ¡Y fue en su afán gigante A preguntar por él al Oceano!
Bramadoras las ondas del oceano, del huracán empujadas tienden el inmenso paso; raen las arenas profundas de los abismos, al alto firmamento, entumecidas, van a encontrar a los astros; tragan voraces y rompen y aniquilan todo cuanto pone a su furor estorbo, pone a su curso embarazo; y en la humilde y blanda arena, o en el informe peñasco, donde el dedo del Eterno escribe hasta aquí, pedazos se hace su furia espantosa, se estrella su orgullo insano, y en espuma roto vuela su poder, del orbe espanto.
¿No hay tirano que herencia suya vuestro suelo llame? ¿Vengóse ya la sangre que lo baña? ¿Los rumbos olvidó del oceano el pabellón hispano?... ¿Qué digo?
¿Volaré á las alturas del Eter blanco, ó sobre el mar que hace rodar Oceano el de cabeza de toro, que envuelve á la tierra con sus brazos?
Y otra vez nuevos siglos Viste llegar, huir, desvanecerse En remolino eterno, cual las olas Llegan, se agolpan y huyen de Oceano, Y tornan otra vez a sucederse; Mientra inmutable tú, solo y radiante ¡Oh sol!