ocelote


También se encuentra en: Diccionario.
  • all

Sinónimos para ocelote

cunagüaro

Sinónimos

  • cunagüaro
  • gato onza
  • onzilla
Ejemplos ?
Entonces el tlacuache, un poco más confiado, fue a buscar al ocelote y no tardó mucho en encontrarlo echado en medio de dos grandes magueyes que le atajaban el sol.
Sorprendido y trémulo, el tlacuachito se acercó a la cueva y quedó a la expectativa: -Ese ocelote traidor y asesino no debe cumplir con la promesa del ayuno y tú vas a ser el que lo hará perder.-Dijo TLALOCTLI muy convincente.
El ocelote se agachó sobre el cuenco del maguey para beber el aguamiel y en cuanto lo hubo hecho, se retiró y llamó al tlacuache para que fuese a disfrutar también del exquisito brebaje.
De nuestra ínclita parte americana allí miro al Cebú, oigo al Coyote aullar en la junta soberana, el Huanaco, el Espín, el Ocelote, el Babirusa, el Llama y el Zorrillo, el tardo Armado, el Corzo y el Pizote; el bravo Jabalí de cruel colmillo, el gordo Tepescuinte, grato al gusto; el Onagro también y el Huroncillo, todos a consultar el común susto se congregan de ambos continentes, y forman el congreso más augusto.
El ocelote miro al cielo y vio que el sol había transcurrido la mitad de su recorrido, con lo cual se dio cuenta de que ya era hora de romper el ayuno y asistir nuevamente con TLALOCTLI para que el señor de la lluvia se lo autorizara.
El tlacuache se despidió del ocelote y se fue con precaución, tal cual si temiera un ataque imprevisto. No obstante, el ocelote se dirigió al monte para pedir la concesión ofrecida.
Según él, el ayuno se había cumplido y TLALOCTLI no se percataría del engaño, pues el buen amigo tlacuache se había encargado de borrar las huellas del agua miel tomada. Y es que el pobre ocelote ignoraba la tramposa estrategia en la que había caído.
Ni qué decir que el tlacuachito se encontraba asustadísimo ante la futura concesión otorgada al ocelote, famoso por ser traidor y verdaderamente una fiera.
Y el ocelote se acercó al tlacuache muy confiadamente, mientras éste fingía hacerle la limpieza dental, sin embargo, el tlacuache lo embarraba con fibras de maguey sin que lo sospechara el grandullón.
¡Abre la bocota! Y el ocelote abrió lo más que pudo el tremendo hocico y mostró los colmillos filosos y su dentadura brutal. -Está sucia por las fibras de maguey.
Dudoso, el ocelote dijo: -Pues si no eres tú, entonces te invito a pasear. -Vamos por donde está el barranco.- Se adelantó a sugerir el tlacuache burlón.
-¿Cómo te va hermanito ocelote?- Taimadamente interrogó el tlacuache. -Bien, gracias.- Le contestó el ayunador. -Hace calor, ¿Gustas un poco de aguamiel?- Preguntó nuevamente el tlacuache, a lo que el ocelote respondió: -No, porque ayuno y prometí a TLALOCTLI no faltar a esta penitencia.